¿Autor o autora? Mira, me da igual

octubre 29, 2018

Hoy voy a escribir una entrada como antólogo.
Desde que empecé en esto, se ha dicho de mí que soy un seleccionador de textos concienciado con la paridad, preocupado por el hecho de que en mis antologías se incluya tanto a hombres como a mujeres por igual, con paridad.
Sí y no, con matices. De ahí el título de la entrada.

La cuestión es que si abres una de mis antologías y buscas el índice verás un cierto equilibrio; en todas ellas. ¿Paridad? No. ¿Por qué? Porque nunca la he buscado ni la he forzado.
No, no quiero decir que la paridad me parezca algo malo. De hecho, me parece algo bueno, tal y como están las cosas, que está ayudando, y mucho, a dar visibilidad a quien se la merece pero a quien no se la han querido dar por motivos asquerosos, egoístas y totalmente fuera de razón. 
Pero no nos desviemos del tema.

Para aclarar por qué pasa esto con mis antologías, las cuales he compartido con Paulo César Ramírez, con Giny Valrís y otros autores y editores, pensemos en el modus operandi

Por convocatoria o concurso, plicas, siempre plicas
Ha habido muchas formas de organizarse, pero hasta donde dependió de mí tomar la decisión, esta fue la siguiente: imparcialidad. Para eso se inventaron las plicas. Si recibimos relatos por convocatoria, que sean por plica. Siempre. Quizá haya una persona de confianza que sea quien se encargue de recibir esos relatos, pero es recomendable que sea una sola. Y, repito, de confianza. Quizá esa persona tenga acceso a las plicas o a datos personales, quizá esa persona reconozca direcciones de correo, etc. Por eso, si es una sola, mejor que mejor; y si no participa o ingiere posteriormente en las votaciones que se vayan a realizar, mejor aun.

Votaciones justas
Las votaciones que yo he organizado siempre han sido por punto, de un modo sencillo e imparcial. Nunca me gustó el sistema de me gusta este porque... o no me gustó aquel porque... Siempre me gustaron las ideas claras y, con las matemáticas, eso es posible. Se valora con un sistema de puntuación entre varios relatos, se suman los totales y de ahí salen los ganadores. Es algo que ni el que hace la suma puede saber hasta que todo termina. Y gracias al maravilloso mundo de las plicas, ni el nombre del seleccionado se sabe.

Por invitación
Ay, amigo, ese ya es otro cantar. Por mucha confidencialidad que metas a la hora de recibir textos anónimos, si decides agregar autores de prestigio por invitación, todo depende de ti.
Ese es otro de los motivos por los que en la mayoría de los casos he compartido antología con otro coordinador, para tomar esta decisión.
Y es que esta decisión depende mucho de tus lecturas, de tu bagaje, de tu experiencia previa... de los prejuicios que traigas dentro o hayas dejado atrás. Ahí es donde está el quid de la cuestión.
La convocatoria puede fallar si al abrir una plica ves el nombre de una mujer y te sientes chungo por ello. Si es así, tienes un problema. Más sutil resulta en este caso, si en la hoja en blanco que rellenas para hacerte un braimstorming con posibles autores a invitar solo salen tíos. No tienes un problema, pero sí un defecto que solucionar poquito a poco.

Claro, puede que ahora me digas que el sistema de convocatoria que he ideado deja, realmente, las cosas al azar. Y que no hay igualdad de oportunidades si todavía hay pocas mujeres participando en esas convocatorias. Ese es otro punto que me gustaría tratar en otra ocasión (como, más o menos, decía Ende), otro tema que debemos atacar desde otros frentes.
En mi caso, me siento orgulloso de decir (sí, orgulloso), que mucha gente ha pensado que me he preocupado por la paridad en mis antologías, cuando este que acabo de desvelar era el sistema, sin pararme a pensar demasiado en ello. Significa que funciona. Significa que no ha habido ningún prejuicio a la hora de escoger los textos; solo se buscó la calidad. Y significa que hubo mujeres suficientes participando, ¡y con calidad suficiente para dejar a muchos tíos en la cuneta! ¡Y sin necesidad de preocuparse por tenderles una mano para lograrlo! Todo porque el índice de participación de autoras fue alto desde un inicio. Y eso se consiguió durante semanas. Y, nuevamente, sin grandes esfuerzos. Se abrió convocatoria para todos por igual, se animó a las autoras a participar, al igual o más que a los hombres, tratándolas por igual con sinceridad y no por necesidad la necesidad de darles visibilidad, se alabó su calidad y se valoraron sus esfuerzos por participar. ¿Por qué? Por su valía. Los resultados hablan por sí mismos.

Actualmente, estoy montando una lista de autores para una antología y acabo de sacar a la luz otra. Me he tomado la libertad de mirar el índice de la que ya está en papel y, ya que estoy hablando de este tema, repasar el de la nueva, provisional, antes de sacarla a la luz. Ambas, he de decir, han recibido todos sus textos por invitación:
  • Antología 1: 5 mujeres y 3 hombres (8 autores) y 1 ilustradora
  • Antología 2: 8 mujeres y 7 hombres (15 autores)



You Might Also Like

0 comentarios

suscribirse