lunes, 9 de enero de 2017

Tres pasos para mejorar tu 2017

Estamos empezando un nuevo año y, aunque para muchos de nosotros esto sucede entre agosto y septiembre, no podemos evitar que nos invada la sensación de que tenemos que revisar nuestros hábitos y ponernos a buscar nuevos propósitos, nuevas metas, nuevos retos...
Yo no me he resistido a ponerme con el reto Bradbury. Se supone que hay que escribir un relato por semana para tener cincuenta y dos en 2018, pero me conformaré con un mini-Bradbury: uno al mes, para doce relatos. También me he marcado ya la meta de leer cincuenta libros. Gracias al cambio de año, ya llevo uno, ejem... 
Por otro lado, más o menos relacionado con libros, también es hora de ponerse a revisar nuestras relaciones familiares, nuestro estado físico, el trabajo, los estudios; en fin, cualquier hábito que queramos adquirir… o dejar.
Empezar es fácil, cada año lo es durante los primeros días de enero. Pero ¿cómo continuar hacia el éxito?
Yo no soy un experto en mejorar hábitos, soy uno más metido en esta lucha, pero he pensado que sería buena idea compartir tres consejos que me están dando buenos resultados.

  • Identifica tus prioridades.

Si son más de uno o dos hábitos los que quieres cambiar, es importante que los pongas por escrito en una lista doble, con dos columnas: hábitos a adquirir y hábitos a dejar. Es importante descomponerlos en componentes más pequeños, llegando al máximo detalle. Quizá tengas un mente un hábito "principal", como estudiar cada día; pero normalmente eso implica acostarse y levantarse temprano, mantener un espacio adecuado, organizar asignaturas...
Una vez los tengas claros, márcales un orden de prioridades, ordénalos por importancia. Ten en cuenta que adquirir o abandonar ciertos hábitos puede ser un desencadenante o un apoyo para continuar con otros; ¡o al revés!, quizá comenzar por los que no debes te haga todo lo demás cuesta arriba y provoque que todo se desmorone.

Por último, es importante que no te lances a por todos ellos a la vez. Sólo conseguirás abrumarte y abandonar. El orden de prioridades te ayudará a saber por dónde empezar. Escoge uno o dos y céntrate en ellos, cuando lo hayas superado pasa a los siguientes.
Un consejo: si consigues combinar un hábito bueno y uno malo, de forma que las mismas acciones sirvan tanto para adquirir uno como para adquirir otro, ahorrarás tiempo y esfuerzos; por ejemplo, caminar más y ver menos televisión.

  • Piensa a largo plazo.

No te centres en cada pequeño paso como un éxito o un fracaso (si haces eso, céntrate sólo en los éxitos). Es importante que pienses a largo plazo, llevando un registro de tus avances. Establece en una agenda o un calendario los hábitos que debes adquirir y los avances que esperas. Marca tus tareas diarias y esfuérzate por marcar que lo has logrado. Si das con el calendario o la agenda correctos para ti y conviertes cada marca positiva en algo que te anime y te refuerce, aunque parezca una tontería, te ayudará a seguir adelante.
En mi caso, combino una agenda con toda la información que necesito con una app llamada HabitBull. Si te enganchas a una app este año, que sea a esta; desde que la conozco la uso a diario y se me abrió el cielo. Puedes crear una lista de hábitos, positivos o negativos, y marcar a lo largo del calendario si has logrado tus objetivos o no. La propia app te muestra tus avances convertidos en gráficas y porcentajes y te motiva cada vez que logras rachas positivas. Además, permite exportar los resultados. Échale un ojo. ¡Es alucinante!



  • Actualízate.

Algo muy, muy importante es tener en cuenta que quizá los planes que hagas en enero no sean tan realistas como pensabas. Quizá sí lo son, pero tus circunstancias cambien a lo largo del año y las cosas se pongan difíciles. Pero no conseguirlo no quiere decir necesariamente que estés fracasando. Si tus resultados no son como esperabas, no desistas; analízalos. Por eso es importante pensar a largo plazo y llevar registros de tus avances. Quizá veas dónde está el fallo y tengas que actualizar tus metas. Por ejemplo, quizá en enero pensabas hacer ejercicio todos los días, y lo llevas bien hasta marzo, pero entonces consigues un trabajo que te hace bajar el ritmo en marzo, abril y mayo. Quizá sea el momento de actualizar tu meta al respecto, dadas las circunstancias. No es un fracaso. Saber adaptarse a los cambios también es parte del éxito.

Así que no desistas si ves que no lo logras. Analiza la situación, piensa a largo plazo y actualízate siempre que lo necesites.
Sea lo que sea que necesites o quieras eliminar, adquirir o cambiar; ¡ánimo!

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