jueves, 17 de marzo de 2016

Este sueño está patrocinado, de Pedro Pablo Picazo

Recuerda uno de tus sueños. Ahora imagina en él un gran espacio en blanco que rece «Ponga aquí su anuncio». Pues eso es lo que le pasa a Félix, solo que el espacio ha sido llenado por los anuncios de todas las grandes empresas del país, colmando los sueños de publicidad encubierta a la par que descarada. Por ese motivo, Félix no puede dormir.
Y eso le hace estar furioso, muy furioso.

Tengo que reconocer que esa muletilla final me predispuso a leer algo diferente a lo que me encontré al comenzar a leer esta obra. Ahí está a veces el error en el que caemos los lectores (mucho más los reseñadores). Sin embargo, y sin spoilers, la oración está más que justificada.
Pero Este sueño está patrocinado cumple a la perfección con lo que transmiten su portada y su sinopsis.
Se trata de una narración que bien podría ser encuadrada dentro de la esfera del ciberpunk, subgénero que me cuesta terriblemente leer y del que apenas he disfrutado, a pesar de haber leído sus obras más representativas (y alguna más). Pero esta novela me ha transmitido la sensación de ser una narración de la ciencia ficción más clásica, de esa que se firmaba a mediados de siglo XX. Sin ir más lejos, me recuerda terriblemente a El hombre demolido, novela con la que Alfred Bester ganó el Hugo en 1953.

Quizá sea cosa mía, no soy un experto en estos campos, pero me ha gustado sobre todo el estilo sencillo del autor, al grano, sin rodeos ni adornos, gris y muy directa. Además, la obra avanza muy fluida, dinámica, con capítulos cortos, casi a modo de microrrelatos, sabiendo dónde cortar para dosificar la historia. En resumen, que se lee en un suspiro y a buen ritmo.
Volviendo a recordar el conjunto después de haberla leído, me doy cuenta de que el narrador apenas es testimonial, dejando en todo momento la reflexión directa de la mente del autor, a través de sus vivencias y el sufrimiento en el que le tiene imbuido el conflicto de la novela.
Personalmente, algo que agradezco es que va más allá de la acción. Aunque sin hacernos pensar tanto como lo haría una obra no encuadrada dentro del pulp, hay lugar para la denuncia, la crítica y la reflexión; aun a pesar de no dejar un momento de descanso. En este sentido, aunque es algo más subjetivo, terminé la obra echando de menos algo más de desarrollo, ya que se ha creado un universo bajo unas premisas que darían para una novela de mayor extensión, con subtramas y personajes interesantes. Pero bueno, eso ya sería convertirla en otra obra.


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