viernes, 10 de abril de 2015

¿Tú te crees que se puede ver mundo sin salir de casa?

Esa cuestión es, en definitiva, lo que pretende la literatura desde el principio de los tiempos. Pero antes de volverme cósmico y retrotraerme a épocas pretéritas (no más allá de 1850, lo prometo) y que me entren el vértigo y el horror en el que Lovecraft y Kelonia me tienen desde hace días, voy a centrar el tema para ir al grano. En lugar de abarcar toda la Historia y toda la Literatura, que no me caben en las manos (apenas), prefiero centrarme en lo que pretende Ácronos 3.

A estas alturas, los asiduos a este blog y la literatura steampunk ya sabrán que Paulo César Ramírez y yo echamos a andar la palabra Ácronos como símbolo —con todo lo que ello implica— para servir de reflejo del retrofuturismo que se cultiva actualmente en España y, echándole un poco de cara, para mostrar por dónde nos gustaría encauzarlo.
El volumen 1 fue una toma de contacto, un estrechar de manos y empezar a conocerse con autores steampunk. El volumen 2 fue todo un reto, queriendo apartarnos de las visiones más clásicas y manidas.
Pero, ¿y este volumen 3?
Bien. Si hay una palabra que lo etiqueta define, que hemos repetido hasta la saciedad y que le viene como anillo al dedo, esa es multicultural.
Ponte ahora en modo antólogo o en modo editor (date el gustazo) y piensa cómo debería ser su interior. Ok, pues antes de nada, tendremos un índice lleno de nombres exóticos, escribiendo sobre sus países: Balogun Ojetade, Suna Dasi, Marcus Rauchfuss, Raydeen Graffam...
Pues no, amigos, esto no es una guía de viaje. Ojo, no es una mala idea; no quita que no la desarrollemos en el futuro. Sería terrible pero increíble coordinar algo así...

Sin embargo, si hay una premisa que Ácronos nunca dejó de lado es la de contar con textos escritos en español para el mercado español (español como idioma, no como territorio). Exceptuando el caso muy especial y merecido de S.J. Chambers en Ácronos 2, así ha sido siempre. Y así queremos que siga siendo. Por eso, todos los relatos de Ácronos 3 están escritos por autores cuya lengua materna es el español. Así, se nos cae la idea de que la nómina de autores incluya japoneses, chinos, africanos, indios... Quitando el caso de Elio Quiroga, ambientando lo suyo en España (chulo que es uno), o de Paulo, que desarrolla su texto en su México lindo y querido, el resto de autores nos fuimos a escribir a territorios que solo conocemos de oídas (ojalá hubiésemos podido ir literalmente a los países de los que hablamos, todo hay que decirlo).
¿Y se puede saber por qué damos una visión del steampunk multicultural desde el punto de vista de Europa? Dándole vuelta a la pregunta, ¿sabríamos hacerlo de otra forma? ¿Qué pasaría si fingiésemos ser lo que no somos? ¿Qué pasa si Ácronos 3 se arroga para sí un papel que no le corresponde?
Ahí, creemos los coordinadores, es donde estaría el error: en fingir ser algo que no somos; o, peor aun, en faltar al respeto a otras culturas tratando de ocupar su lugar. Con todo el respeto y admiración, hemos mostrado cómo son esas culturas desde nuestro particular punto de vista.
Nuestro pequeño universo ha cambiado y se ha globalizado. Hoy día podemos ver todo el mundo sin salir de casa, pero eso no significa que sepamos cómo es el mundo. Hace un tiempo, hablando de steampunk con alguien que no tenía ni idea, me comentó que en esta era de información en la que vivimos cualquiera puede hacerse un experto en lo que quiera tras una tarde de Internet. Nótese la ironía en sus palabras como yo la noté. Como él, yo no estoy de acuerdo. Lo que tres colores mezclados a través de las luces de un espejo negro nos muestran no es suficiente para comprender el mundo a plenitud. Menos aun para tratar de mostrarle a los demás cómo son otras culturas. Para eso no queda más remedio que acudir a las fuentes originales.
Y ya que la mayoría de nosotros no podemos desplazarnos a beber de las fuentes originales (ya le gustaría a Gloria T. Dauden visitar Arabia; estoy seguro), solo nos queda escribir sobre ellas de este modo. Con respeto, profunda admiración... pero sin ocupar un lugar que no nos corresponde.

Sin embargo, ya que me vuelvo cósmico de nuevo, voy a lanzar una cuestión utópica al vacío: hablando de fuentes originales, ya nos gustaría poder contar con una antología steampunk mutlicultural verdaderamente global. Que cuando acudamos al índice veamos un nombre indio explicando la opresión que sufrió India, un nombre español criticando el deterioro de España o un nombre japonés cantando las alabanzas del Japón feudal.
Pero, tomando prestadas y tergiversando las palabras de un gran héroe de la literatura: "hoy no es ese día".