viernes, 9 de octubre de 2015

La Afirmación, de Christopher Priest

La casualidad hizo que este libro cayese en mis manos hace tan solo tres días. Ver un libro con el nombre de Christopher Priest en una librería siempre es una apuesta segura, así que poco me lo pensé a la hora de hacerme con él.
Quizá sea más conocido por ser el autor de La máquina espacial, Un verano infinito o El mundo invertido. Más aun, por El Prestigio, adaptada hace unos años al cine por Christopher Nolan, titulada en España como El Truco Final.

Recuerdo que cuando Priest vino al festival Celsius 232, hace ya un par de años, comentó que había empezado escribiendo ciencia ficción y pronto vio que se sentía más cómodo escribiendo sobre el siglo XIX y la Era Victoriana. Por eso, su obra tiene mucha relación con H.G. Wells, por ejemplo. De hecho, La máquina espacial buena muestra de ello, aunando en una sola obra los universos de La máquina del tiempo y de La guerra de los mundos.
En esta obra, en cambio, el autor nos lleva a los años 70 del siglo XX, para contarnos una historia contemporánea que acabará convirtiéndose, técnicamente, en ciencia ficción.

El joven Peter Sinclair se retira a una casa de campo. Acaba de perderlo casi todo: su padre, su novia, el trabajo y la vivienda. Su único recurso para recuperar el equilibrio es la escritura, así que emprende la redacción de una autobiografía.La historia de su vida irá adornándose y cobrando autonomía hasta descubrirse el protagonista cautivo de su propia ficción, náufrago entre dos identidades paralelas y excluyentes.

Con este planteamiento, personalmente, una novela suele atraparme. Me encantan las obras que ahondan en la personalidad de un personaje, en la memoria, la locura… Y mucho más, cuando se hace como en esta novela. Se trata de un escritor que busca estabilizar su vida. Se cuenta una novela dentro de una novela, poco a poco, hasta hacer que la realidad y la ficción se mezclen hasta llevar al protagonista a… En fin, una novela que se crece según avanza y que lleva a un final, y aun a otro final, terminando en un último capítulo magnífico. Esa es la palabra, magnífico.
Sí es verdad que los primeros capítulos me costaron un poco más, ya que ponía al protagonista en situación, en una sucesión de capítulos sin mucha acción que no me dejaban muy claro a dónde querían llevarme. Sin embargo, la novela no tarda en mezclarte en la locura del protagonista, llevándote a entrar en su vida poco a poco hasta terminar de descubrir toda su historia. 
Poco puedo contar de la trama sin miedo a estropearla. Solo quiero hacer hincapié en que merece la pena darle una oportunidad, dejarse llevar por la historia y mezclarse con el autor en ambas novelas. Por mi parte, desde el punto de vista que ahora tengo, diferente al que tenía cuando la empecé a leer, ya tengo ganas de que pase un tiempo para volver a ella.
No es a lo que Priest me tiene acostumbrado, en cuanto a argumento y ambientación, pero resulta muy recomendable.

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