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Tadaima, de VVAA

Tadaima. Ese es el término que se emplea en japonés cuando volvemos a una conversación que habíamos dejado a medias. Y es el título más apropiado para esta antología porque nos presenta seis visiones de Japón y su cultura con ese punto en común: están escritos por japoneses o españoles que han viajado a España o Japón, respectivamente, y han regresado a casa.
Antes de empezar a leer, abordé este libro como una antología de relatos de ficción. Pero pronto salí de mi error. Tadaima (Taketombo Books, 2013) no es ficción, es lo que nos dicen sus autores cuando regresan para compartir con nosotros las experiencias que han vivido, para contar cómo ha sido esa nueva aventura o cómo ven desde su particular punto de vista las diferencias culturales (no me gusta la expresión “choque” en este contexto) entre lo conocido y lo nuevo.
Así, y para entendernos, la obra podría definirse como una especie de guía de viajes o libro de vivencias; en mi opinión, ese enfoque le da un plus de valor, ya que nos aparta de lo que siempre nos han contado de Japón para hacerlo resultar atractivo y de lo que siempre vemos en los medios. No son episodios de un documental de viajes, no es lo que extraemos de la lectura de obras clásicas, no es lo que nos transmite el cine japonés, como explica la editora, María Ferrer, en el prólogo. Más bien es «una recopilación de ensayos con un corte introspectivo».
Algunos de estos ensayos tienen tono de “he vuelto a casa y os voy a contar qué tal me fue”. Recopilan curiosidades, experiencias… cosas que llamaron la atención del viajero, para bien o para mal, en un juego de luces y sombras que pretende aportar un cuadro completo de la cultura japonesa. Porque puede que sus luces nos fascinen y nos atraigan pero, como todo en esta vida, también tiene sus sombras; y Tadaima busca contar las cosas como son.
Por otro lado, Tadaima también aborda varias veces el tsunami de 2011. Es lógico, ya que fue un desastre que causó gran impacto y aun está reciente. Además, ya que fue algo que algunos de los autores de la obra vivieron allí mismo, es algo que no se puede obviar y debe quedar plasmado. Sin embargo, sí me alegra el modo en que se narra, tan testimonial y subjetivo como el resto de la obra, pero sin caer en esas actitudes a las que los medios de comunicación nos tienen acostumbrados en este tipo de situaciones.

De todos los relatos, tengo que decir que el que más me gustó fue el de Sachiko Ishikawa. A pesar de ser también una experiencia personal, está narrado en forma de relato de ficción. Con ese corte, Sachiko va narrando a buen ritmo, con un continuo fluir, esas experiencias que bien podría haber relatado sin más, a modo de ensayo. Y, para terminar, deja un profundo sentimiento de nostalgia con un giro que nos hace ver que en ciertas situaciones solo Tres minutos bastarían para cambiar la vida de una persona.
Para terminar, me gustaría destacar otros dos puntos que captaron mi atención y recuerdo especialmente. Primeramente, la definición de kawaii que da Daniel Rubio Pérez en Cómo convertí Japón en una cuestión personal bajo el subtítulo “Imbécil es el nuevo kawaii”. No hay ni que decir que no cuenta precisamente lo que un occidental tiene en mente al usar ese término. Además, Rubio es de los que más se mete en las sombras que comentábamos antes. Todo depende de las circunstancias, claro, pero su parte en la antología me parece digna de mención y muy reveladora en ese sentido.
Y, por supuesto, desde el principio hasta el final de la obra —y aun ahora, después de haberla leído hace días— me quedo con la idea con la que Haruka Mukai abre la “Introducción” de Tokio: Kawaii ko ni wa tabi o sasero. Si tu hijo te importa y lo quieres de verdad, envíalo de viaje. No por un motivo especial, sino con el afán de acumular experiencias ya de joven y ver el mundo por sí mismo.
Esa, creo yo, es la principal enseñanza que quiere transmitir Tadaima y uno de los hilos conductores de toda la obra.
En definitiva, una obra muy interesante para todo aquel interesado en la cultura japonesa, la conozca más o menos, haya viajado allí o no; y para todo aquel al que le interese conocer testimonios de primera  mano de cómo es Japón en realidad.

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