Ir al contenido principal

#LAE Villa de Madrid


Toca esperar.
   Está tumbado bajo el aplastante sol, típico de Madrid pero poco habitual para un 18 de Abril, y espera a que alguien se lo lleve a casa. Está recostado contra el ancla y se encuentra a gusto; no se está nada mal.
   Mientras espera, piensa en lo apropiado que parece que lo hayan dejado ahí, en ese entorno tan propio de alguien como él. A su espalda, puede oír a la gente divirtiéndose en sus paseos en barca por el estanque. Y puede sentir el metal del ancla que durante el siglo XIX sirvió como amarre para el buque Villa de Madrid y que actualmente permanece como un homenaje a la mar, los viajes y la aventura de surcar los océanos; como pretende hacerlo él entre sus páginas.
   No puede dejar de hinchar el pecho para que su portada se infle. Los buques de guerra que porta desde que se los imprimieron como cubierta lucen aquí mejor que en ningún sitio. Y mantiene la esperanza de que alguien venga a recogerlo pronto.

Como era de esperar, los niños son los más curiosos hacia él de toda la zona. Una niña de unos ocho años lo contempla con admiración. Mira a su alrededor y escruta el rostro de su madre, que se entretiene en hacer fotos a su hermana pequeña, de apenas un año. Desde que nació, mamá no tiene más que un ojo en la cara. Y cada vez que salen a la calle parece un cíclope con un alargado ojo de cristal que no deja de disparar a su hermana a la cara.
   La niña se tumba en el ancla, esperando a que su madre acabe su “reportaje” y la llame para seguir caminando. Pero mientras se pierde entre las nubes del cielo, no deja de pensar en las naves que vio en la portada del libro. Eran barcos pero a la vez naves espaciales. ¿Y está esperando junto a un ancla a que alguien lo recoja? Le parece demasiado llamativo como para dejarlo aquí. No puede evitar la tentación y se inclina hacia él. Tiene que intentarlo.
   —Mamá, mira; un libro. Puede…
   —¡Deja eso ahí, nena! —responde el cíclope, tajante—. ¡Que no es tuyo! ¡A saber de dónde salió! Y vámonos ya, que se hace tarde. Venga…
   La portada de Lendaria se vuelve a desinflar. Está llena de orgullo por la oportunidad que se le da, sí; pero no puede evitar que le afecte lo que acaba de pasar. Sintió las manos de una lectora entre sus páginas y, de repente, se ve tumbada en el suelo. Ni siquiera puede ya recostarse contra el ancla que le reconfortaba minutos atrás. Ahora se encuentra al sol y de cara al infinito cielo sin nubes.
   Dos niñas se acercan corriendo desde lejos. Su familia las sigue de lejos y no las pierde de vista. Ríen y gritan sin parar. Lendaria mantiene la esperanza, pero no está muy segura de lo que va a pasar. Estas niñas no se parecen a la anterior… y quizá también traigan cíclopes consigo.
   De repente, una de las niñas le pasa por encima, la pisotea varias veces mientras juega; sin pararse a pensar en el daño que le hace. Desearía poder salir corriendo. Le lanza llamadas de socorro a su autor, que está a punto de levantarse en su rescate. Le hormiguean las piernas pero permaneces sentado, observándola de lejos, pidiéndole que tenga fe y espere un poco más.
   Entonces, el padre de las niñas aparece de la nada y les riñe por la forma de tratar un libro. Eso no se hace. Lo limpia y lo deja, como si fuese un marido herido en combate, a desangrarse contra el ancla.

Pero apenas pasan unos minutos hasta que otra niña, de más o menos la misma edad, de más o menos el mismo aspecto y de más o menos los mismos gustos ocupe su lugar. Podría ser la misma que antes, de no ser por un pequeño detalle: a esta le gusta leer. Emocionada, toma el libro entre sus manos como un tesoro traído por el ancla desde el fondo del mar. Su hermano, algo mayor que ella, la mira y observa asombrado su descubrimiento. Entre ambos, deciden hacerle llegar a su padre el tesoro que acaban de encontrar. Su padre sonríe y abre al fin el libro para empezar a leer. Lendaria sabe que ya tiene hogar.

#LeoAutoresEspañoles

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un hombre de verdad – Boris Polevói

Boris Polevói fue un corresponsal de guerra soviético durante la Segunda Guerra Mundial. En el prólogo a este libro dice que “vi en todas partes tal heroísmo de las gentes soviética, que ante él empalidecían las proezas de los héroes populares del pasado.” Comentarios como este o como el que cierra el prólogo: “¡Qué gran felicidad es la de ser escritor en el País del Socialismo!”; quizá echasen un poco para atrás nuestra intención de leerlo. Así fue, al menos, en mi caso. No tenía ganas de leer una historia pseudo-real envuelta en propaganda soviética. Pero al meterme en su lectura y hacer oídos sordos a esos desvaríos patrióticos del autor, me llevé una agradable sorpresa.

Un hombre de verdad fue escrito en 1950 y se basa en la historia de A. Marésiev, llamado en el libro Aléxei Merésiev (se cambiaron los nombres de los personajes), un piloto de caza soviético que Polevói conoció y entrevistó en un aeródromo de campaña en las inmediaciones de Oriol, durante el asalto nazi a esta ciuda…

Steampunk Hands Around The World IV. Multicultural Steampunk

First of all, I must say that I am from Spain, and I am in contact with Steampunk from Latin cultures in America; so, I am very interested in Spanish Steampunk and other cultures outside England. Then, it led me to other cultures and countries, such as India, Japan, South Africa…    The first things that we learn in Steampunk are steam and smog (of course), 19th century, London, Jack the Ripper, guns, armours… ok. Rule, Britannia; Britannia rule the waves and all of that; and, that is ok. But, what happened in the 19th century outside the Empire?    There is something that should not be overlooked: Verne’s books are one of the fundamental bases of Steampunk. But, let’s think about some of the most famous novels written by Verne. For example: Around the World in Eighty Days, Five Weeks in a Balloon, The Adventures of Three Englishmen and Three Russians in South Africa, Michael Strogoff, The Steam House…    Well, what do that books have in common?
   But, is the Steampunk community …

¿Cuánto se tarda en escribir una novela?

Me hizo pensar –y qué no- la retórica que transmitía Javi en su blog No me cuentes más cuentos de cuánto se tarda en escribir una novela.
Hablaba de meses, semanas o años. Por mi humilde parte, entiendo que amarramos a puerto la idea de que acabamos cuando dejamos en paz el último, último borrador y lo convertimos en el llamado “manuscrito”. O, como dice la ofimática, cuando marcamos en “Propiedades”: Sólo lectura. Cuando ya no se escribirá más en él.
El jugo de esta fruta está en: ¿cuándo se empieza?
1. ¿Cuando escribimos Érase una vez...?
2. ¿Cuando damos la vuelta al lápiz para que apunte amenazante al primer borrador?
3. ¿Cuando empezamos a trazar un guión, una línea temporal y una lista de personajes?
4. ¿Cuando tenemos la primera idea en mente?
Vamos a analizar con cuidado cada situación.
La 1 será, supongo, la más aceptada. Desde luego, la más fácil de delimitar. Desde que se escribe prólogo hasta que se escribe FIN.
La 2 es la menos probable, ya que lo que se c…