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NaNoWriMo 2014

Hoy es 1 de Noviembre. Hoy empieza NaNoWriMo (National Novel Wrting Mode).
Como cada año, me he pasado el mes de Octubre preparando mi proyecto para todo este mes y explicando a la gente qué es NaNoWriMo.
El proyecto en sí, si no recuerdo mal, nació hace bastantes años entre un grupo de colegas Intenet daba sus primeros pasos y se soñaba con una nueva era para la literatura (casi todo quedó en nada...)— que decidieron juntarse para hacer un maratón de escritura.
Con el crecimiento de Internet y el patrocinio de gente como Amazon o Scrivener (corramos un tupido velo), NaNoWriMo ha evolucionado hasta convertirse en un fenómeno internacional, con merchandising, coachers, maratones de 24 horas, tutoriales, cursos...

Sea como sea, personalmente, para mí NaNoWriMo es un ejercicio de disciplina necesario. Siempre peco de dejarme ir, sin ser capaz de mantener una rutina y escribiendo solo cuando los astros se alinean en conjunciones cósmicas. Envidio a esos escritores que son capaces de levantarse por la mañana, sentarse con el café y escribir X horas al día. En mi caso eso es una utopía, y el NaNo me obliga a aprender a hacerlo.
Además, el fenómeno NaNo hace que esto sea un evento social. Aunque el ejercicio de escribir sí es algo solitario, este proyecto no es algo en lo que uno tenga que embarcarse solo. El hecho de saber que hay mucha gente en toda España con las mismas metas, y poder conectarse y compartir experiencias hace que todo sea más llevadero y que la motivación aumente de forma considerable.

La meta, en definitiva, es lograr escribir una novela de 50.000 palabras en los 30 días que dura Noviembre. Esto hace una media de 1.667 palabras por día. Claro, esto no significa que haya que escribir ese número de palabras 30 veces. Cortar escenas o capítulos a medias no suele ser buena idea, hay días en los que se puede abarcar más, hay días en los que se puede abarcar menos, hay jornadas en las que no hay tiempo para hilar dos palabras... La meta, es tener las 50.000 antes de que sea 1 de Diciembre. Y para ello, cada autor debe analizar sus circunstancias para adaptarse un horario que haga el ejercicio lo más sencillo posible. Estos son algunos ejemplos:
  • Monótono. Ceñirse a las 1.667 al día.
  • Fines de semana libres. Escribiendo solo de lunes a viernes, descartando por completo los fines de semana, cada día serían 2.500 palabras.
  • Maratones de fin de semana. Contando con que este año Noviembre tiene 5 fines de semana completos, se pueden programar 10.000 palabras por fin de semana o 5.000 cada sábado y 5.000 cada domingo.
  • Random. A lo loco. Escribir cada día lo que pida el cuerpo o lo que se establezca aleatoriamente. Como quien tira los dados a lo que salga.

En mi caso, he aprovechado una herramienta (en inglés) que conocí este año:
En ella cada uno puede establecer un programa adaptado a sus necesidades personales. En mi caso, conociéndome y sabiendo cómo vendrá el mes, he decidido empezar fuerte para ir reduciendo palabras (en torno a 90) y tener que escribir cada día un poco menos que el día anterior.


Según esta gráfica, a día de hoy, 1 de Noviembre, tendría que empezar con casi 3.000 palabras, mañana haría unas 2.800... y terminaría a día 30 con poco más de 300 palabras. Como sé que mi mayor mal es ir cansándome y perdiendo fuelle con el paso de los días, creo que este es el mejor sistema para mí.
De todos modos, aunque no cumpla con esta gráfica personal, lo importante para todos es cumplir las siguientes metas a corto plazo:

  • 1.667 cada día.
  • 11.669 al final de cada semana.
  • 25.000 a día 15.
  • 50.000 antes de que llegue Diciembre.

La barra de progresos de la derecha irá atestiguando mi progreso.

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