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Cómo coordinar una antología II

13:38

En el episodio anterior de esta pequeña serie expliqué desde mi punto de vista y mi propia experiencia, y con algo de humor, cómo dar el primer paso para coordinar una antología: establecer la idea.
Y lo cierto es que por culpa de reírnos un rato de un hipotético antólogo con más entusiasmo que experiencia quedó un poco cutre como inicio útil. Así que en este segundo episodio intentaré explayarme un poco más en lo que de verdad importa.
Habíamos quedado en que ahora toca empezar a estructurar el proyecto y buscar a los autores, así que vamos a ello…

Estructurar el proyecto
Antes de nada, sea en Word, diario, libreta, bloc de notas, Scrivener o donde nos sintamos más cómodos, deberíamos establecer unos plazos para que las cosas no se nos vayan de las manos. Quizá pensemos en hacerlo mentalmente, pero te sorprenderá ver lo útil que es a veces plasmar las cosas en papel y marcarse objetivos a corto y largo plazo. El objetivo a largo plazo es terminar la antología; después sería, por ejemplo, encontrarle una editorial; después… Y los objetivos a corto plazo son pequeñas metas que vamos superando para ir a alcanzar las grandes. Así, si nuestro primer objetivo gordo es tener un manuscrito terminado, los objetivos a corto plazo para llegar a ello serían conseguir una plantilla de autores, tener los textos acabados, corregirlos… Vale que esto es algo más bien subjetivo que me saco de la manga, pero básicamente, los cerebros de todos los antólogos funciona bajo esa premisa básica.
Eso sí, marca fechas límite razonables y no las ajustes unas a otras. Si cuando vas de vacaciones no sales del hotel a las 11 para pillar el avión de las 12, no marques le fecha de entrega de relatos a día 5 si quieres tener el manuscrito hecho el día 6. Espacios de trabajo razonables y márgenes entre fechas.

Buscar a la tropa
Sin irnos por las ramas otra vez, vamos de una vez a buscar a la tropa. Y ahora ¿a quién sumamos? «Hay un colega con el que hablamos de esto entre copas y nos pidió un hueco. Por ser coleguilla le dije que sí; hay un amigo de la uni que escribe que te pasas y el resto me los saco del murillo de Facebook, que hay gente muy maja.» Vale, para el carro, que esto no es una partida de rol para juntar a los colegas. Esto es una antología seria y profesional.
Primeramente, piensa cuál es el tema. Porque si estás quemado de cómo está el mundo y buscas criticar el sistema consumista, asqueroso y obsolescente en el que estamos hasta las cachas con una antología de distopías deberías buscar autores que sabes que podrán encarar el tema. (Vale, ahora me vendrás con que Ricard, el de Fantascy, metió a Laura Gallego en Mañana Todavía y el relato no solamente es bueno sino que es la leche. Pero ni tú ni yo somos Ricard ni esto es Fantascy). Necesitas ir a lo seguro y saber que los autores con los que trabajas funcionarán bien. Así que repasa la lista y nos daremos cuenta de que el colega del bar no hiló dos palabras en su vida; que el tipo de la uni nunca escribió ficción y que apenas conoces los trabajos de tus amiguetes de Facebook (aunque te bombardeen sin parar con su spam y sus kikstarters, que yo sé que pasas de ellos, pirata).
Piensa en aquellos autores que podrán abordar el tema en cuestión. ¿Que Emilio Bueso es colega tuyo? Pues a por él. ¿Que Cormac MacCarthy fue a clase contigo? Pues súmalo. ¿Y que Ray Bradbury y George Orwell son tíos abuelos tuyos por parte de madre? Bueno, no te pases. Pero si es verdad, súmalos también.
La idea es que busques autores afines a la temática, que sepan afrontar lo que les pides y que no te vayan a dejar tirado a medio camino. Para ello es ideal conocer la escena literaria actual, no solo tu muro. Pero eso ya se da por hecho si te metes a esto de juntar letras.

En mi caso, con Ácronos, el tema era steampunk. El primer nombre que me sonó en el tarro fue Víctor Conde. Víctor escribe muy bien este género, me conocía, habíamos hecho cosicas juntos y me había dicho que contara con él para cualquier cosa. Pues a por él. El segundo nombre fue Eduardo Vaquerizo; el tercero, Jesús Cañadas… y así hasta sumarlos a todos.
Llegados a este punto resulta que, en nuestro caso, se hizo una convocatoria abierta para sumar 5 autores noveles. Acabo de decirte que no sumes a nadie que no conozcas bien y ahora resulta que, en nuestro caso, dimos pie a que entrase cualquiera… Bien, pues veamos cómo se hizo para que el proyecto no pasase de antología a guateque.
Eso sí, en el próximo episodio…

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