jueves, 16 de enero de 2014

Los nombres muertos, de Jesús Cañadas

Debería comenzar esta reseña diciendo que Jesús Cañadas es una de las nuevas promesas de Fantascy, que es uno de los mejores autores de fantástico del momento o que “este gaditano” dará mucho de qué hablar (el gentilicio es importante, que queda muy chulo). Pero como ya se ha dicho sobradamente prefiero reseñar desde mi propio punto de vista: desde el punto de vista de quien viene conociendo la trayectoria de Cañadas desde hace un tiempo y desde el punto de vista de quien apenas conoce la de Howard P. Lovecraft.

Cuando pillé “Los nombres muertos” entre mis manos tenía la mente ya sugestionada por “El baile de los secretos” (Ajec, 2011) y me esperaba algo similar, no muy diferente a aquello. Por un lado, puedo decir que ambas comparten esa prosa que tanto llamó mi atención y que me enganchó en su día con esta primera novela.
Soy consciente de que a muchos no gustará y que hay a quien le resulta innecesaria. Y particularmente en “Los nombres muertos”, una novela de aventuras y de sabor pulp, a la que se le pide agilidad y vértigo, bien podría parecer que el estilo firma Cañadas es un lastre que la hace más densa y pesada. En mi caso, sin embargo, considero que es de lo mejor de la obra. No sucede como en “El baile de los secretos”, donde este peculiar estilo se comía la novela y suponía su 80 %, sino que sirve para darle un plus a las escenas de terror psicológico y a las descripciones (volviéndolas geniales). Cuestión de gustos. A mí me ha parecido de lo mejor.

H. P. Lovecraft ha recibido una propuesta imposible: buscar el Necronomicón. Un libro maligno que no existe, y eso Lovecraft lo sabe por una sola razón: porque es su más célebre invención literaria.
 En 1919, el escritor americano Howard Phillips Lovecraft escribió el relato “El Sabueso”. En sus páginas se mencionaba por primera vez el Necronomicón, un tomo de magia negra rodeado de una siniestra leyenda.
 Doce años después, la misteriosa viuda de un multimillonario neoyorquino convence a H. P. Lovecraft de que lidere una expedición para encontrar el supuesto libro maldito.
 Acompañado de los escritores Frank Belknap Long (Los perros de Tíndalos) y Robert Erwin Howard (Conan), Lovecraft se embarcará en una búsqueda desde su Providence natal hasta el Londres de la moribunda sociedad Golden Dawn o el Berlín de entreguerras, pasando por mortíferos acantilados portugueses o ruinas enterradas bajo la ciudad de Damasco.
 En la telaraña de secretos que rodea el Necronomicón, Lovecraft y sus compañeros se enfrentarán a peligros mortales, sociedades secretas y cultos olvidados dispuestos a matar por averiguar la verdad sobre el libro. Su expedición se convertirá en una trepidante aventura en la que se cruzarán con personajes como Aleister Crowley, Arthur Machen o un joven J.R.R. Tolkien.

En cuanto al contenido en sí, tengo que reconocer que un par de veces se me hizo algo difícil conectar (sobre todo en Lisboa). No tiene, sin embargo, nada que ver con los mitos de Lovecraft. No los conozco más que básicamente, suficiente para salir del paso, y poco sé de la vida del autor más allá de su desagradable personalidad, así que quien tema perderse en los abismos de los mitos por no conocerlos suficientemente no tiene por qué retenerse.
Desde luego, el entusiasmo de los amantes de los mitos y conocedores de su vida será mayor (y entenderán guiños que seguramente a mí se me escaparon), pero aun así es una novela que puede ser leída y disfrutada por cualquiera.
Precisamente con relación a la vida de Howard P. Lovecraft, me hubiese gustado haber podido ahondar algo más para saber qué es real y qué es ficción; un sentimiento que, de todos modos, acompaña al lector durante toda la obra. Jesús merece un par de palmadas en la espalda por este punto: esa genial mezcla, perfectamente tejida, entre real e irreal, entre lo que solo él sabe que fue real y lo que no.
Especial mención merecen también los acompañantes de Lovecraft en esta aventura, escritores amigos suyos que participaron en el canon de sus mitos, sobre todo por ser escritores más que aventureros. Este es un punto que agradezco especialmente, que se nos haya mostrado a estos autores como se supone que reaccionarían realmente ante una situación así, no como la ficción les exige que se comporten. Y, por supuesto, guiño y sonrisa por las escenas en las que intervienen tanto J.R.R. Tolkien como Salvador Dalí. Ambos genial en sus pequeños cameos.

Pulp, viajes, peligros, sociedades secretas, misterios, rompecabezas… En definitiva, un gran paso adelante para Jesús Cañadas, en una novela que podremos disfrutar tanto los amantes del pulp y la aventura como los amantes del horror cósmico y los djinns.


4 comentarios:

Lady Ovejita dijo...

He leído críticas muy buenas de este libro, y me interesa bastante. Lo tendré que sumar a mi lista de pendientes.
Un abrazo y gracias por la reseña.

Yosu Rc! dijo...

Es muy bueno, y se le ve que tiene mucho respeto y amor por los clásicos. Seguro que te gusta ;)

Pedro Moscatel dijo...

A ver si le echo el guante de una vez, pero es que la pila de libros es demasiado alta y tiene vida propia... :S
En cualquier caso es cuestión de tiempo: tiene una pinta genial y todos coinciden en que Jesús se ha dejado la piel en la novela.

Yosu Rc! dijo...

Te aseguro que no decepciona. Es una joya