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Shanghai Steam, de VVAA

“Shanghai Steam” no ha sido traducida al español, pero me lancé a leerla por tratarse de una antología de relatos Steampunk centrada en cultivar y explorar el universo Oriental del género.
En el prólogo de Jay Lake (“When Worlds Collide”), y a lo largo de todo el libro, queda claro que el principal objetivo de la antología es buscar precisamente esa mezcla o ese choque de mundos. Aunque, lejos de chocar, la temática Steampunk entronca perfectamente con el género “wuxia” que cultivan todos sus relatos.
Con el término “wuxia” (que significa literalmente “caballero de artes marciales”) nos referimos a un género muy cultivado y sobradamente conocido en China y que a los occidentales nos resulta difícil de comprender a cabalidad. El “wuxia” busca, para resumirlo, mezclar la filosofía alrededor de las artes marciales, desarrollada a lo largo de siglos, con la historia del país. Es algo así como las historias de caballería occidentales y abunda, por tanto, en personajes heroicos de gran honor y fuerza de espíritu, consagrados a una causa, maestros de las artes marciales y cuidadosos de su reputación, su altruismo y sus lealtades.
Con esta primera y cruda mención al libro, quizá lo primero (o único) que se nos venga a la mente sean la Antigua China y sus guerreros. Pero los autores de “Shanghai Steam” han sabido ir más allá, mostrando una enorme variedad de escenarios, épocas y temas; demostrando así además lo rica que puede llegar a ser la literatura Steampunk. Y al ir avanzando en su lectura, se hace evidente que Ace Jordan, Calvin D. Jim y Renée Bennett (sus editores) se preocuparon por cuidar bien que la antología no quedase coja en este sentido.
Por supuesto, en ningún momento —o casi en ningún relato— se pierde el espíritu más clásico de la tradición ancestral china. Su modo de vida y sus costumbres; sus filosofías y sus fábulas, en su incesante búsqueda de la sabiduría; el amor a la naturaleza… todos esos temas se conjugan a la perfección con los que se trae bajo la manga el Steampunk más clásico: las “glorias” europeas del XIX, las guerras internacionales, el poderío de las naciones “civilizadas” y poderosas, el Imperio Británico (que en esta antología se suele pintar como el “malo”), la tecnología Victoriana o pseudo-Victoriana, el establecimiento del ferrocarril como medio de transporte dominante…
Y todo esto en un contexto que va desde el escenario clásico de la China Antigua con el que se abre la antología hasta el Marte oriental que nos presenta Camille Alexa, pasando por el archipiélago de Hawai. Porque, además, incluso en escenarios, los autores se cuidaron de abrir un amplio abanico de posibilidades, culturas y puntos de vista. Algunos se limitan a crear el escenario que necesitan para resolver airosos sus relatos, pero otros crean todo un enorme universo que bien podría darles para futuros relatos o novelas. Y desde luego, cabe destacar que, como suele ser común en la cultura oriental, la épica y la descripción de héroes que vivirán emocionantes aventuras tiene un papel predominante en muchas de las historias.

He de reconocer, sin embargo que, de todas las historias de “Shanghai Steam”, la que más me ha gustado fue la que abrió la antología, que ya mencioné antes. Se trata de “The Fivefold Proverbs of Zhen Xiaquan” y fue escrita por Tim Ford. La historia se ambienta en la China Antigua, en el que quizá sea el escenario más clásico y sencillo de todo “Shanghai Steam”. Su sencillez a la par que la profundidad de su mensaje hacen que sea un relato de lo más interesante, digno merecedor de servir de carta de presentación como apertura a la antología. En él, Ford nos cuenta de un sabio que está a punto de morir y encarga a uno de sus alumnos que vaya a encargarle a un ingeniero un autómata que sea capaz de grabar en su memoria y recitar a la gente sus proverbios, una vez él haya muerto. Sin embargo, la memoria de dicho autómata se verá limitada a solo cinco. ¿Cuáles escoger? ¿Cuáles considerará el sabio que son sus cinco consejos, o proverbios, más importantes? ¿Cuáles querrá dejar como legado tras su muerte?
Al terminar el relato, leyendo la pequeña reseña biográfica del autor, me llamó la atención que se tratase de un escritor medio chino y medio escocés, originario de Calgary, que actualmente vive en Toronto. Su mezcla de culturas y antecedentes es la que más llamó mi atención, pero el resto de biografías revelan que todos los autores, o casi, tienen o tuvieron profunda relación con culturas orientales. Descienden de asiáticos o viven, han vivido o son originarios de países asiáticos. Amanda Clark, por ejemplo, autora del cómico “Qin Yun’s Mechanical Dragon and the Cricket Spies” vive en Oregon, pero trabajó varios años en China. Y en cambio, Camille Alexa, autora del relato ambientado en el planeta Marte, vive al pie de un volcán en una isla del Pacífico.
Como antólogo que también soy, valoro mucho este punto: que los autores sepan identificarse personalmente de un modo u otro con lo que escriben, que conozcan bien de antemano el universo en el que se les va a embarcar. Y si ya lo llevan en la sangre, mucho mejor. Y “Shanghai Steam” destaca por ser una muy buena muestra d
e ello.

Desde luego, me ha gustado, como decía al principio, por ser una buena muestra de lo que el Steampunk puede dar de sí en la literatura; más allá de lo más clásico. Porque hay vida más allá de Londres y la época Victoriana. Como mínimo, es una antología digna de mención por su innovadora y hermosa temática.

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