Ir al contenido principal

La Máquina del Juicio Final, de Raúl Montesdeoca

“La Máquina del Juicio Final” fue presentada oficialmente el 28 de Septiembre, coincidiendo con la celebración de la II EuroSteamCon, la mayor convención Steampunk de Europa. Aquel día Raúl Montesdeoca presentó además, oficialmente, a los dos agentes secretos Partick Steed y Asa Ishikawa.
En esta nueva novela los dos son enviados por el Servicio Secreto a Egipto para investigar la inquietante yihad mahdista. Y desde este punto de partida los dos tendrán que recorrer Egipto, Zanzíbar y Sudán enfrentándose a un creciente número de enemigos hasta llegar a dar con la máquina del juicio final, en un clímax esperado desde el principio de la novela.
En paralelo, además, Asa tendrá que hacer frente a un “asunto personal”, pues desde antes de su salida de Inglaterra está siendo perseguida por el mundo por el villano conocido como “El Escorpión”.

Podría enrollarme sacando moralejas o lecciones morales de la novela, exprimiéndome el seso para encontrar un mensaje; pero este no es el caso. Porque “La Máquina del Juicio Final” no es una novela de investigación sesuda ni de deducciones ingeniosas, sino de aventuras y acción; una novela de escapismo que busca, y logra, entretener al estilo de las antiguas novelas pulp. Al empezar el libro, sabía de antemano que sería así, pero no me esperaba que, por ejemplo, el capítulo primero, comenzase directamente con una persecución por un mercado chino. Esa es la seña de identidad de una aventura cargada de acción, con tintes de humor, que tiene al lector enganchado, al menos a mí, de principio a fin.
Eso sí, personalmente, sí me hubiese gustado algo más de descripción al llegar ese momento en el que al fin nos topamos con la famosa máquina del Juicio Final. Regodearse en descripciones y tomarse un tiempo para admirarla con calma.Pero la narración de Raúl cuida no bajar el listón, sino más bien, ir subiéndolo cada vez más; y no pararse demasiado en descripciones o explicaciones. Incluso ante las a veces necesarias explicaciones para ponernos en el contexto histórico de la narración, no deja que la acción decaiga y se pierda. Al final de la novela, tras la resolución del caso, aunque no voy a contar nada que no deba, sí es verdad que durante un momento me sentí algo perdido por el marco en que se salta de repente y la introducción de nuevos personajes. Sin embargo, no es difícil volver a colocarse en situación y asimilar que nos encontramos ante un final abierto, con mucha aventura  todavía en el tintero.

Por supuesto, es justo mencionar que esta no es la primera aventura de Patrick Steed y Asa Ishikawa. Quizá esta sea su mayor obra, pero algunos ya los conocemos desde hace tiempo. Yo, por ejemplo, tuve ocasión de conocerlos al leer el relato “Al Servicio de Su Majestad la Reina Victoria” hace ya casi dos años; relato que, por cierto, los editores han añadido como apéndice de regalo al final de esta obra. Para quien quiera leer más y conocerlos antes de ponerse con “La Máquina del Juicio Final” también se pueden encontrar más de la pluma de Raúl en:
y más aventuras sobre estos dos agentes en:


 Aunque se explica en el prólogo de Néstor Allende, el sello de "Crónicas Ucrónicas" que lleva la novela se refiere a que forma parte del canon de un proyecto conjunto llevado a cabo en colaboración entre varios escritores. Su objetivo es crear todo un universo en una ucronía compartida.  De hecho, aunque Néstor Allende es el creador y promotor de la idea, ha delegado precisamente en Raúl Montesdeoca para que sea el encargado de coordinar la parte Steampunk de dicho universo, comprendiendo finales del siglo XIX y principios del XX.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un hombre de verdad – Boris Polevói

Boris Polevói fue un corresponsal de guerra soviético durante la Segunda Guerra Mundial. En el prólogo a este libro dice que “vi en todas partes tal heroísmo de las gentes soviética, que ante él empalidecían las proezas de los héroes populares del pasado.” Comentarios como este o como el que cierra el prólogo: “¡Qué gran felicidad es la de ser escritor en el País del Socialismo!”; quizá echasen un poco para atrás nuestra intención de leerlo. Así fue, al menos, en mi caso. No tenía ganas de leer una historia pseudo-real envuelta en propaganda soviética. Pero al meterme en su lectura y hacer oídos sordos a esos desvaríos patrióticos del autor, me llevé una agradable sorpresa.

Un hombre de verdad fue escrito en 1950 y se basa en la historia de A. Marésiev, llamado en el libro Aléxei Merésiev (se cambiaron los nombres de los personajes), un piloto de caza soviético que Polevói conoció y entrevistó en un aeródromo de campaña en las inmediaciones de Oriol, durante el asalto nazi a esta ciuda…

Steampunk Hands Around The World IV. Multicultural Steampunk

First of all, I must say that I am from Spain, and I am in contact with Steampunk from Latin cultures in America; so, I am very interested in Spanish Steampunk and other cultures outside England. Then, it led me to other cultures and countries, such as India, Japan, South Africa…    The first things that we learn in Steampunk are steam and smog (of course), 19th century, London, Jack the Ripper, guns, armours… ok. Rule, Britannia; Britannia rule the waves and all of that; and, that is ok. But, what happened in the 19th century outside the Empire?    There is something that should not be overlooked: Verne’s books are one of the fundamental bases of Steampunk. But, let’s think about some of the most famous novels written by Verne. For example: Around the World in Eighty Days, Five Weeks in a Balloon, The Adventures of Three Englishmen and Three Russians in South Africa, Michael Strogoff, The Steam House…    Well, what do that books have in common?
   But, is the Steampunk community …

¿Cuánto se tarda en escribir una novela?

Me hizo pensar –y qué no- la retórica que transmitía Javi en su blog No me cuentes más cuentos de cuánto se tarda en escribir una novela.
Hablaba de meses, semanas o años. Por mi humilde parte, entiendo que amarramos a puerto la idea de que acabamos cuando dejamos en paz el último, último borrador y lo convertimos en el llamado “manuscrito”. O, como dice la ofimática, cuando marcamos en “Propiedades”: Sólo lectura. Cuando ya no se escribirá más en él.
El jugo de esta fruta está en: ¿cuándo se empieza?
1. ¿Cuando escribimos Érase una vez...?
2. ¿Cuando damos la vuelta al lápiz para que apunte amenazante al primer borrador?
3. ¿Cuando empezamos a trazar un guión, una línea temporal y una lista de personajes?
4. ¿Cuando tenemos la primera idea en mente?
Vamos a analizar con cuidado cada situación.
La 1 será, supongo, la más aceptada. Desde luego, la más fácil de delimitar. Desde que se escribe prólogo hasta que se escribe FIN.
La 2 es la menos probable, ya que lo que se c…