lunes, 29 de octubre de 2012

El planeta de los simios, de Pierre Boulle


Esta semana me he tomado un descanso de las lecturas que tengo pendientes para hacerle un hueco a una obra de ciencia ficción ligera a la que le tenía ganas desde hacía tiempo. Se trata de El Planeta de los Simios, de Pierre Boulle.
Por si alguien no conoce la obra, presenta a tres astronautas que aterrizan en un planeta lejano, del sistema Betelgeuse, en un futuro no muy lejano. El planeta es muy parecido a nuestra Tierra con la salvedad de que en él los humanos y los simios se han, básicamente, intercambiado los papeles. Así, los humanos son seres salvajes que ni usan herramientas, ni usan ropa ni saben siquiera hablar mientras que los simios dominan el planeta y viven en una civilización tan desarrollada como lo es la nuestra hoy día, con exploración espacial incluida.
Ulises Mérou, uno de los tres astronautas, tratará de descubrir cómo es posible que ese mundo sea tan distinto al nuestro al tiempo que intenta demostrar que los humanos no son tan inferiores a los simios como estos creen, mientras trata de hacerse un hueco en tan extraña civilización, sea como salvador de la humanidad o como su último representante racional.

Habiendo sido escrita esta novela en 1963 y tras tantas adaptaciones cinematográficas entre ella y yo, es imposible abordar su lectura sin ver pasar por la mente escenas protagonizadas por Charlton Heston o dirigidas por Tim Burton. Pero es grato saber que la narración de Boulle va más allá en sus reflexiones que las adaptaciones cinematográficas. Y es grato porque al ver las películas no puedo evitar pensar que este es un tema que da para mucho más, para mucha más reflexión de lo que permite el cine.
La novela se parece más a la ciencia ficción con reflexión moral de las que se escribían antes, centrada más en el diálogo y en cómo observa el mundo tratando de aprender de él, en primera persona, el protagonista humano que en la simple acción y la lucha por huir de la opresión.
La novela, en definitiva, hace razonar más a quien se acerca a ella de lo que lo hace el cine, haciéndole pensar en varios temas (desde el racismo a la crueldad con los animales), mientras lo va arrastrado al trágico final esperado.
Sin embargo, aún sin caer en el spoiler, he de decir que aunque el libro tiene un golpe de efecto final característico de la saga, tal como las películas, en este es bastante diferente y, al menos en mi caso, más impactante.
Es una novela que, gusten o no las adaptaciones de cine, es digna de ser leída como obra aparte, como si de una primera aproximación se tratase.

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