Ir al contenido principal

Rebecca, de Daphne du Maurier


Si conoces la historia de Rebecca, lo más probable es que no sea por la obra de Daphne du Maurier (de 1938), sino por la adaptación cinematográfica de Alfred Hitchcock (de 1940). Y es que el bueno de Alfred llevó a la gran pantalla más de una historia escrita por Daphne. Los pájaros, basado en un relato, y La posada Jamaica son otras películas de Alfred basadas en trabajos de Daphne.

En mi caso, conocí la obra de Daphne du Maurier a través de una de sus novelas fantásticas menos conocida, titulada Perdido en el tiempo. Investigando a partir de ahí, establecí la conexión Hitchcock–Du Maurier y me dije que algún día tenía que leer Rebecca.  Bien, pues ese momento ha llegado...

Rebecca es una novela sencilla de leer, con una prosa que fluye cómodamente en un relato en primera persona hecho por la joven e inocente señorita Danvers (de la que, si no me equivoco, en ningún momento se dice su nombre).
Danvers comienza la narración con la ya famosa frase “anoche soñé que volvía a Manderley” y nos cuenta un sueño en el que recordó cierta misteriosa mansión llena de misterios en la que vivió hasta que un incendio la redujo a cenizas. Una poderosa escena inicial que Hitchcock supo retratar magistralmente al inicio de su adaptación y que nos arrastra a la historia desde un primer momento.
Comienza entonces la narración de los sucesos que la llevaron a aquella mansión. La señorita Danvers trabaja para la señora Van Hopper, una arisca y desagradable señora rica, como acompañante durante sus vacaciones en Montecarlo. Su trabajo no consiste más que en eso, hacer compañía a la vieja.
A través de ella conoce al señor Maximilliam (Maxim) de Winter, un hombre viudo bastante mayor que ella con el que puede pasar bastante tiempo a solas gracias a que la señora Van Hopper se pone repentinamente enferma, lo que le impide salir de su habitación durante unos días.
Ese tiempo basta para enamorar a la señorita Danvers del señor de Winter y para que este le proponga casarse inmediatamente para regresar a su hogar, Manderley, con una nueva señora de Winter.

Ya en Manderley la historia nos absorbe de lleno en los misterios que rodean la casa, el servicio y la extraña muerte de la anterior señora de Winter: Rebecca.
De Winter estaba locamente enamorado de ella, el servicio le tenía devoción, todos los amigos de Manderley hablan de ella y, al tiempo, nadie comparte nada sobre Rebecca con la nueva señora de Winter. Nada más allá de comparaciones sobre lo diferentes que parecen ambas y lo superior que era aquella señora de Winter de esta.
Danvers se va dando cuenta poco a poco de que Max de Winter le está ocultando cosas, que el hecho de que ella sea el polo opuesto a lo que era su anterior esposa no es casual y de que algo misterioso rodea no solo las paredes de Manderley sino también la extraña muerte de Rebecca.

La historia lleva entonces tanto a Danvers como al lector a un inevitable, espeluznante y sorprendente final; desvelando por fin todos los secretos que rodean la casa, sus gentes y la muerte de Rebecca.
Y, finalmente, como ella misma nos dijo al principio de la narración, llevando a un desastre que reducirá a Manderley a cenizas.

Daphne du Maurier tiene un modo de narrar bastante cercano y fácil de llevar. Y traza aquí un interesante historia de intriga y suspense con algunos diálogos bastante inteligentes.
Y, aunque ya hallamos descubierto sus misterios por medio de Alfred Hitchcock, merece la pena volver a hacerlo, esta vez a través de la lectura, desde su formato original.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un hombre de verdad – Boris Polevói

Boris Polevói fue un corresponsal de guerra soviético durante la Segunda Guerra Mundial. En el prólogo a este libro dice que “vi en todas partes tal heroísmo de las gentes soviética, que ante él empalidecían las proezas de los héroes populares del pasado.” Comentarios como este o como el que cierra el prólogo: “¡Qué gran felicidad es la de ser escritor en el País del Socialismo!”; quizá echasen un poco para atrás nuestra intención de leerlo. Así fue, al menos, en mi caso. No tenía ganas de leer una historia pseudo-real envuelta en propaganda soviética. Pero al meterme en su lectura y hacer oídos sordos a esos desvaríos patrióticos del autor, me llevé una agradable sorpresa.

Un hombre de verdad fue escrito en 1950 y se basa en la historia de A. Marésiev, llamado en el libro Aléxei Merésiev (se cambiaron los nombres de los personajes), un piloto de caza soviético que Polevói conoció y entrevistó en un aeródromo de campaña en las inmediaciones de Oriol, durante el asalto nazi a esta ciuda…

Steampunk Hands Around The World IV. Multicultural Steampunk

First of all, I must say that I am from Spain, and I am in contact with Steampunk from Latin cultures in America; so, I am very interested in Spanish Steampunk and other cultures outside England. Then, it led me to other cultures and countries, such as India, Japan, South Africa…    The first things that we learn in Steampunk are steam and smog (of course), 19th century, London, Jack the Ripper, guns, armours… ok. Rule, Britannia; Britannia rule the waves and all of that; and, that is ok. But, what happened in the 19th century outside the Empire?    There is something that should not be overlooked: Verne’s books are one of the fundamental bases of Steampunk. But, let’s think about some of the most famous novels written by Verne. For example: Around the World in Eighty Days, Five Weeks in a Balloon, The Adventures of Three Englishmen and Three Russians in South Africa, Michael Strogoff, The Steam House…    Well, what do that books have in common?
   But, is the Steampunk community …

¿Cuánto se tarda en escribir una novela?

Me hizo pensar –y qué no- la retórica que transmitía Javi en su blog No me cuentes más cuentos de cuánto se tarda en escribir una novela.
Hablaba de meses, semanas o años. Por mi humilde parte, entiendo que amarramos a puerto la idea de que acabamos cuando dejamos en paz el último, último borrador y lo convertimos en el llamado “manuscrito”. O, como dice la ofimática, cuando marcamos en “Propiedades”: Sólo lectura. Cuando ya no se escribirá más en él.
El jugo de esta fruta está en: ¿cuándo se empieza?
1. ¿Cuando escribimos Érase una vez...?
2. ¿Cuando damos la vuelta al lápiz para que apunte amenazante al primer borrador?
3. ¿Cuando empezamos a trazar un guión, una línea temporal y una lista de personajes?
4. ¿Cuando tenemos la primera idea en mente?
Vamos a analizar con cuidado cada situación.
La 1 será, supongo, la más aceptada. Desde luego, la más fácil de delimitar. Desde que se escribe prólogo hasta que se escribe FIN.
La 2 es la menos probable, ya que lo que se c…