miércoles, 30 de mayo de 2012

Boneshaker, de Cherie Priest


Boneshaker es la cuarta novela, escrita en 2009, de Cherie Priest. Sus tres primera obras, de la trilogía Eden Moore, se encuadran dentro del llamado género southern gothic. Sin embargo, Boneshaker es el punto de partida de la serie El Siglo Mecánico, ambientada totalmente en el siglo XIX y en el Steampunk.
Continuando con esta serie, La Factoría deIdeas ya está preparando la edición de Clementine. Y, supongo que si la cosa marcha bien, seguirán con Dreadnought y Ganymede, el resto de novelas de la serie.
En cuanto a Boneshaker, se ambienta en una hipotética y mucho más avanzada ciudad de Seattle que la real, en 1863. Cherie recalca mucho este hecho tanto en una nota final tras el epílogo, como en las diversas entrevistas que se le hacen. Supongo que estará un poco harta de que le planteen siempre la misma cuestión, a la que siempre responde que conoce bien la historia de América y la historia de la ciudad de Seattle, pero la pone totalmente al servicio del mundo steampunk que quiere crear.
Sobre ello, en la web sobre la serie, ella misma dice lo siguiente:

“Para hablar claro, soy consciente de que la Guerra de Secesión terminó antes de 1880, de que Seattle nunca tuvo un muro enorme rodeándola ni una Estación de King Street, y de que la Torre Smith no fue construida hasta el siglo XX. Además, a pesar de lo que dicen algunas reseñas y reportajes, sé muy bien que hacia 1860 Seattle tenía una densidad de población casi nula y que la mera supervivencia de Stonewall Jackson no hubiese servido para salvar la Confederación.
“También, estoy totalmente segura de que la Confederación jamás tuvo dirigibles de guerra (aunque ambos bandos usaron globos); de que la fiebre del oro de Klondike sucedió mucho, mucho después de lo que yo digo en el libro; y de que no existe el arma sónica de matar zombis (hasta donde yo sé).
“Pero esto no es para decir que la serie es absurda y sin sentido, porque no es así.”

En este mundo en el que la Guerra Civil sigue adelante y en el que la fiebre del oro de Klondike ya ha llegado, el inventor Leviticus Blue crea la máquina taladradora Boneshaker para ayudar a atravesar los hielos de Alaska en busca del oro.
Sin embargo, la Boneshaker destruye todo el centro de la ciudad de Seattle, provocando el desastre en el subsuelo y liberando el gas venenoso que convertirá en zombi a todo aquel que lo inhale.
Es por eso que, dieciséis años después, para 1863, todo el centro de la ciudad y su interior están aislados del exterior por un muro.
Boneshaker cuenta entonces la historia de Briar Wilkes, la viuda de Leviticus Blue, y de su hijo Zeke. El chico quiere conocer la verdad sobre lo que ocurrió realmente y las verdaderas intenciones de su padre al crear la máquina destructora. Para ello tendrá que internarse en la peligrosa zona aislada, enfrentándose con zombis, ladrones y piratas aéreos. Y solo su madre podrá salvarlo...
Para un Steampunker, es imposible resistirse a la estética de las ideas que postula esta novela: puro Steampunk, mezcla de géneros, zombis, armas modificadas, goggles, taladradoras, zeppelines... Y el hecho de que la novela haya ganado el premio Locus y haya sido finalista del Nebula y nominada al Hugo refuerzan las ganas de lanzarse a leerla.
Sin embargo, si hace unos días escribí una reseña en la que decía que había leído un libro con poca chispa Steampunk, ahora he de decir que Boneshaker se quema en su propio fuego... Porque me da la sensación de haberse dejado llevar demasiado por la estética, poniendo el argumento en un puesto secundario. La historia es poco profunda y los personajes están poco desarrollados, a pesar de que la contraportada diga lo contrario. Toda la novela está plegada al servicio de la estética, estética en la que no defrauda en absoluto.
Así pues, es una novela con un planteamiento novedoso, muy original, pero sin mayor pretensión al contarse que la hacernos pasar un muy buen rato, como entretenimiento. Una novela escrita para Steampunkers por una Steampunker de la cabeza a los pies, que crea un universo entretenido, 100% Steampunk.
Estoy seguro de que es un universo que gustará a la mayoría, sino a todos, los seguidores de este género. Solo espero que La Factoría de Ideas siga adelante con el resto de la serie...

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