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La invención de Hugo Cabret, de Brian Selzncik

Creo que esta novela es la que mejor que pude escoger para iniciar las reseñas de este 2012 que se viene tan retrofuturista: La invención de Hugo Cabret, de Brian Selznick; publicada en español como novela juvenil por el Grupo SM.
Ya había oído hablar de esta novela y de su curiosa forma de narrar, y la tenía guardada en la recámara, pero no la traje a casa hasta que la versión cinematográfica, La invención de Hugo, de Martin Scorsese, me dio el empujón definitivo. Y es que tengo muchas ganas de ir al cine a ver esta película pero, como siempre, no quisiera hacerlo sin haber leído antes el libro. Ya hablaré de ella después de haberla visto…

La novela, aunque de más de 500 palabras, se puede leer tranquilamente en dos tardes, ya que está configurada de un modo curioso, de un modo tal que merece la pena leerla solo por probar este nuevo formato de lectura.
Podría decirse que mezcla la forma tradicional de narrar una novela con ilustración y tintes de tebeo (de hecho, esto sí debe ser llamado novela gráfica), con muchas y evidentes alusiones al cine mudo; al que sirve además como claro homenaje. Diría incluso que, a todos los que les encantaría ver The Artist (de la que también procuraré hablar en su día…), prueben antes a leer esta novela porque yo creo que es un homenaje mucho mayor a ese cine ya perdido que todavía conserva su encanto.
Según dice su autor, La invención de Hugo Cabret es una novela en la que quería contar la historia de Georges Méliès, pero lo hace de una manera diferente a como podríamos imaginar.
La novela se ambienta en 1931 y sigue la historia de Hugo Cabret, un niño huérfano que trata de reparar un autómata que su padre encontró entre los restos de un incendio; y que le llevará a meterse poco a poco en un misterio que tratará de desentrañar a lo largo de la obra. Por su parte, Georges Méliès lleva años muerto, ya que murió en la Gran Guerra (la I Guerra Mundial), pero ya se verá en qué momento y de qué modo aparece en la narración…

Tenemos un autómata estropeado con un mensaje que entregar en cuanto se le dé cuerda, un misterioso cuaderno de dibujos, un aún más misterioso juguetero y una llave con una curiosa forma. De todos modos, he de confesar que con todos estos ingredientes, esperaba una resolución para el misterio un poco más jugosa. Se resuelve muy rápido, casi antes de que te des cuenta, y lo cierto es que podría haber aportado más a la historia de lo que lo hace.
Sin embargo, el punto fuerte de esta novela y su razón de ser es sin duda el cine mudo. Se palpa en cada página el interés que el autor tiene por este arte y se disfruta en cada ilustración que, más allá de servir como apoyo a la narración, como sucede en una novela convencional, resulta ser el medio principal de contar la historia.
Y, por supuesto, mención especial merecen las fotografías originales sacadas de auténticas películas de época que, aunque no hayamos visto aún, seguramente nos suenan a todos.

Así pues, aunque la historia no llame la atención del lector, insisto en que es un libro que merece la pena leer o releer con calma, parándose en cada ilustración, para disfrutarlo como se merece.










Comentarios

Lo leí en diciembre y acto seguido tuve que ver "El viaje a la luna" de Mélies una "minipelícula" de ocho minutos que aún sigue siendo bastante curiosa de conocer.

En febrero sacan por aquí la película de Scorsese basándose en el libro, espero que esté a la calidad de la obra.

Un saludo =)
Yosu Rc! ha dicho que…
Por lo que ya he visto de la peli, parece que en estética va a ser bastante fiel. Y es lo que más espero.
En cuanto al argumento, no me preocuparía tanto que lo cambiasen.
Ya veremos...
Yosu Rc! ha dicho que…
Por cierto, no dejes de ver cine de Méliès porque es la leche.
Y las pelis de Buster Keaton, como esa de El Hombre Mosca. Ese tipo también era genial.

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