Ir al contenido principal

Compartir...

Tumblr

Tres maneras de volcar un barco, de Chris Stewart

Hace ya unos meses que comencé a partirme de risa con las novelas autobiográficas de Chris Stewart. De hecho, ya escribí aquí sobre dos de ellas: Entre limones y El loro en el limonero; donde cuenta sus experiencias al gastarse todo su dinero en comprar un cortijo en Granada para cambiar de aires así porque sí, de un día para otro.
Al parecer, hay un tercer volumen de esta serie titulado El club de admiradores de los almendros en flor que, aunque no he leído, ya está en mi punto de mira.

Pero, mientras no me hago con él, por mis manos acaba de pasar Tres maneras de volcar un barco. En este, también novela autobiográfica, Stewart regresa a los recuerdos de años atrás para contarnos una experiencia que se le había quedado en el tintero: patronear un barco de recreo; sin experiencia y apenas conocimientos sacados de un par de libros de teoría.
Pero, como siempre, con muchas ganas, ingenio y sin dejarse vencer por ningún inconveniente parte de Inglaterra en dirección a Grecia en su primer viaje; y recorre el Atlántico Norte por la ruta antaño seguida por Leif Ericsson, en su segundo viaje.

Siguen llamando la atención de este escritor su facilidad de palabra, su modo cotidiano y sencillo de narrar y su facilidad para hacer reír con sus curiosas anécdotas, contando las cosas tal y como fueron, sin cortarse para nada con sus tonterías.
Y, por eso mismo, Tres maneras de volcar un barco es el título excelente para este libro. Porque nos muestra dos viajes en alta mar y un amago de paseo por el puerto que antes o después acaban con el barco volcado por el curioso modo de pilotar de Stewart; aunque también debería añadir, como subtítulo, …y de prenderle fuego.
Tal y como dije con sus anteriores trabajos, muy recomendable para pasar un buen rato de lectura.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un hombre de verdad – Boris Polevói

Boris Polevói fue un corresponsal de guerra soviético durante la Segunda Guerra Mundial. En el prólogo a este libro dice que “vi en todas partes tal heroísmo de las gentes soviética, que ante él empalidecían las proezas de los héroes populares del pasado.” Comentarios como este o como el que cierra el prólogo: “¡Qué gran felicidad es la de ser escritor en el País del Socialismo!”; quizá echasen un poco para atrás nuestra intención de leerlo. Así fue, al menos, en mi caso. No tenía ganas de leer una historia pseudo-real envuelta en propaganda soviética. Pero al meterme en su lectura y hacer oídos sordos a esos desvaríos patrióticos del autor, me llevé una agradable sorpresa.

Un hombre de verdad fue escrito en 1950 y se basa en la historia de A. Marésiev, llamado en el libro Aléxei Merésiev (se cambiaron los nombres de los personajes), un piloto de caza soviético que Polevói conoció y entrevistó en un aeródromo de campaña en las inmediaciones de Oriol, durante el asalto nazi a esta ciuda…

Steampunk Hands Around The World IV. Multicultural Steampunk

First of all, I must say that I am from Spain, and I am in contact with Steampunk from Latin cultures in America; so, I am very interested in Spanish Steampunk and other cultures outside England. Then, it led me to other cultures and countries, such as India, Japan, South Africa…    The first things that we learn in Steampunk are steam and smog (of course), 19th century, London, Jack the Ripper, guns, armours… ok. Rule, Britannia; Britannia rule the waves and all of that; and, that is ok. But, what happened in the 19th century outside the Empire?    There is something that should not be overlooked: Verne’s books are one of the fundamental bases of Steampunk. But, let’s think about some of the most famous novels written by Verne. For example: Around the World in Eighty Days, Five Weeks in a Balloon, The Adventures of Three Englishmen and Three Russians in South Africa, Michael Strogoff, The Steam House…    Well, what do that books have in common?
   But, is the Steampunk community …

¿Cuánto se tarda en escribir una novela?

Me hizo pensar –y qué no- la retórica que transmitía Javi en su blog No me cuentes más cuentos de cuánto se tarda en escribir una novela.
Hablaba de meses, semanas o años. Por mi humilde parte, entiendo que amarramos a puerto la idea de que acabamos cuando dejamos en paz el último, último borrador y lo convertimos en el llamado “manuscrito”. O, como dice la ofimática, cuando marcamos en “Propiedades”: Sólo lectura. Cuando ya no se escribirá más en él.
El jugo de esta fruta está en: ¿cuándo se empieza?
1. ¿Cuando escribimos Érase una vez...?
2. ¿Cuando damos la vuelta al lápiz para que apunte amenazante al primer borrador?
3. ¿Cuando empezamos a trazar un guión, una línea temporal y una lista de personajes?
4. ¿Cuando tenemos la primera idea en mente?
Vamos a analizar con cuidado cada situación.
La 1 será, supongo, la más aceptada. Desde luego, la más fácil de delimitar. Desde que se escribe prólogo hasta que se escribe FIN.
La 2 es la menos probable, ya que lo que se c…