viernes, 2 de septiembre de 2011

¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!, de Harry Harrison

No habría conocido este libro de Harry Harrison, de no haber sido por Soylent Green, película más conocida en España con el curioso título de Cuando el destino nos alcance.
Sin embargo, a todo aquel que, como yo, pueda tener la intención de cometer el error de acercarse a este libro a través del trabajo de Charlton Heston, he de advertir de que poco tienen que ver película y libro.

La base común es la de un 1999 con un mundo al borde del abismo, en un New York habitado por 35.000.000 de personas; donde las personas viven hacinadas en casas, escaleras, portales, calles...
El petróleo se ha agotado y los coches ya no son más que lugares de habitación; los vegetales están a punto de agotarse, y la carne es un artículo de lo más lujoso.
El protagonista en el que nos centraremos, Andrew Rusch, es un agente de policía que debe encargarse de mantener el orden, hasta donde las circunstancias lo permiten, y cargar como antidisturbios, ya que no hay efectivos suficientes, contra las multitudes hambrientas.

Sin embargo, el asesinato que Andrew deberá investigar se resuelve de un modo muy diferente en la película que en el libro (de hecho, creo recordar que Soylent Green elimina totalmente de su mapa al asesino del libro; si no recuerdo mal…).
Por otro lado, el anciano compañero de piso de Andrew, Sol, tiene un final muy distinto; más trágico y sorprendente en Soylent Green, en una escena bastante famosa.
Y, finalmente, la trama que envuelve al Soylent Green… y el mismísimo Soylent Green están totalmente ausentes, con todo lo que ello implica.
Lo que quiero decir es que, en lugar de haber visto esa película hace ya tanto tiempo, y hacerme con el libro ahora pensando en ella; mejor hubiese sido invertir el orden de los factores.
Si ya has visto Soylent Green, trata de leer ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio! desde un punto de vista totalmente nuevo, con total objetividad, como si nada tuviesen que ver uno con otro.
Y, si no has visto Soylent Green ni has leído ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!; por supuesto, empieza con Harry Harrison.

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