martes, 20 de septiembre de 2011

Definición básica de la literatura Steampunk

Definición. Se puede definir Steampunk como un amplio movimiento retrofuturista ambientado a finales del siglo XIX y principios del XX, en torno a la Segunda Revolución Industrial (con su vapor (steam, en inglés) y su carbón), los Imperialismos y los períodos británicos de regencia de Victoria y Eduardo (época victoriana y época eduardiana).
Es decir, que pretende retomar hoy la visión de futuro que se tendría por aquel entonces.
Origen. El origen de este movimiento está estrechamente ligado a la literatura de ciencia ficción de los años 80 y al Cyberpunk, que por aquel entonces estaba de moda. Destacan ante todo William Gibson o Bruce Sterling, escritores de La máquina diferencial; o Tim Powers, autor de Las puertas de Anubis.
Hablaremos en otro momento del Cyberpunk pero podemos decir, para entendernos, que se trata de un género que imagina nuestro propio futuro con un punto de vista pesimista, distópico.

Base. El Steampunk, aunque crítico como el Cyberpunk, en lugar de pensar en el futuro que puede ser, mira al pasado que pudo haber sido. Y lo hace desde un punto de vista optimista, nostálgico y romántico (romántico por seguir las ideas del Romanticismo del siglo XIX como movimiento literario; no tal como hoy conocemos la literatura romántica).
El Steampunk representa en su base una crítica a nuestra sociedad, que no sería como lo es ahora si hubiese seguido una línea temporal diferente y, desde su punto de vista, mejor.

Inspiración. Obviamente, el Steampunk busca inspiración en la literatura de anticipación de la época a la que mira, las novelas de Jules Verne y Herbert George Wells; o en novelas de aventuras como El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle.
De todos modos, es importante saber que estas obras no deben ser consideradas Steampunk, ya que no describen los mundos que crean mirando al pasado, como lo hacemos hoy. Esas obras fueron escritas pensando en el futuro, por lo que siempre deben ser llamadas novelas de anticipación, no ucronías. Para entenderlo fácilmente, pensemos en novelas como 2001: una odisea en el espacio, o 1984. A pesar de haber sido ambientadas como futuristas en años ya pasados, no las podemos considerar ucronías. El punto de vista que nos interesa al clasificarlas es el que tenían sus autores a la hora de escribirlas; no el de los lectores.



Josué Ramos



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