miércoles, 23 de marzo de 2011

El continente perdido, de Edgar Rice Burroughs (La biblioteca del laberinto)

Es este un gran descubrimiento pulp que me hace la boca agua… No el libro en sí mismo, sino la editorial que se ha preocupado por sacarlo a la luz a aquellos que somos jóvenes, pero que también nos interesamos por tiempos pasados, por el siglo XIX, por la época victoriana, por los primeros años de nuestro siglo, por los brillantes 50… en fin, por “cualquiera tiempo pasado”, como decía Jorge Manrique.
Se trata de La biblioteca del laberinto S.L. y tiene en su catálogo obras de autores como Edgar Rice Burroughs, Albert Robida, Abraham Merrit o el gran John W. Campbell; o, lo que casi me provoca un ataque, recopilaciones de revistas tan alucinantes como Weird Tales o Amazing Stories, de las que los amantes de la ciencia ficción nacidos no hace mucho hemos oído miles de veces sin haber podido ver ni una sola. Cuando caiga en las manos una de esas…

La obra que me dio a conocer esta editorial es El continente perdido, de Edgar Rice Burroughs, también conocida como Más allá de los treinta.
Antes de empezar a leerla hay que tener en cuenta que Burroghs la escribió en 1916, siendo el clima que era en Europa. En el contexto de la Gran Guerra, traslada la mente a una ucronía que postula cómo puede desarrollarse la guerra y en qué puede andar el mundo allá por el 2137.
Los Estados Unidos han decidido quedarse al margen, dejando que Europa se mate sola y se ha establecido un límite a las fronteras panamericanas, desde los 30º de longitud este –de ahí el título de Más allá de los treinta- hasta los 175º de longitud oeste. Así que han pasado doscientos años desde el inicio de la guerra que acabaría con todas las guerras y Panamérica no tiene la más remota idea de lo que hay o sucede allende los mares. De hecho, según su punto de vista, no hay nada más allá. Ni vida, ni tierra firme, ni existencia.
La novela establece una interesante reflexión sobre los puntos de vista de lo que es bárbaro y civilizado, sobre quién en realidad vive oculto, sobre la esclavitud incluso. Los personajes no están muy desarrollados y la narración es concisa, breve y discreta, sin ser una gran obra de arte. Se lee más como curiosidad por lo que representa –la única obra de ciencia ficción del padre de Tarzán- que por esperar una gran obra.
Una obra extraña y enigmática, concisa y breve, pero interesante. No lleva demasiado tiempo de lectura, son unas cien páginas, y no tiene desperdicio.
Solo un pequeño apunte: no trates de llevar la cuenta de los leones que se matan a tiro de fusil, porque el prota se carga más en dos días que Quartermain en toda su vida…

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