Ir al contenido principal

Amos de títeres, de Robert Heinlein

Creo que hace ya cuatro o cinco años que leí Amos de títeres, de Robert Heinlein. Y no es que la reseña se me haya traspapelado hasta ahora, es que acabo de releerlo hace escasos días. No llegó a mí por segunda vez casualmente, sino que llevaba tiempo queriendo releerla.
Amos de títeres es parte de uno de los misterios irresolutos que tenemos con algunos libros. No se trata de una novela de calidad –de hecho, diría que la narrativa deja un poco que desear-, pero gusta, y mucho. No sabría decir por qué, no sabría decir por qué recuerdo ese buen sabor de boca que me dejó después de devorarla ávidamente en escasas horas, no sabría decir por qué tenía tantas ganas de releerla, y no sabría decir por qué esa sensación se repite a la segunda vez. Pero es así.

Amos de títeres nos cuenta una invasión extraterrestre poco convencional en un hipotético futuro con una estética muy cincuentera (será por haber sido escrita en el año 1951) en la que la energía nuclear está casi hasta en la sopa y ambientada en un mundo tranquilo que transmite la sensación de paz y seguridad, de que las guerras se han quedado atrás y de que las cosas van mucho mejor; aunque parece que la Guerra Fría sigue ahí.
Podemos decir que Heinlein no pierde tinta ni papel y nos narra directamente la invasión, sin pararse en descripciones, presentaciones, prólogos o preámbulos. Vamos directos al grano y nos adentramos en una guerra en la que no hay batallas, en una guerra más psicológica que física que nos hace pensar en la situación que Heinlein y sus Estados Unidos vivían en aquella época: la Guerra Fría, la caza de brujas del senador McCarthy…
Pero lo que más me llama la atención de esta historia es la actitud de las instituciones al mando. Lejos de las modernas películas en las que el Presidente está al mando veinticuatro horas y el ejército hace “lo que se tiene que hacer”, Amos de títeres muestra a los protagonistas “luchando”, a veces desesperándose, por ser escuchados por la burocracia y poder iniciar la lucha. Y son la burocracia y los entresijos de la política los que más complican la lucha.
Pero este inciso político no debe transmitir una idea soporífera a la narración pues, como ya dije antes, Heinlein no está por gastar tinta ni papel y nos sabe absorber en la historia con emocionantes episodios y giros de argumento alucinantes. Cosas que, por cierto, había olvidado y me sorprendieron tanto como la primera vez.

En conclusión, que no es de esperar una gran obra. Y, tratándose de un
Heinlein, con gato incluido y con esas dosis de “humor” tan suyo. Es una novela que, desde mi punto de vista, ningún amante de la buena ciencia ficción debería perderse.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un hombre de verdad – Boris Polevói

Boris Polevói fue un corresponsal de guerra soviético durante la Segunda Guerra Mundial. En el prólogo a este libro dice que “vi en todas partes tal heroísmo de las gentes soviética, que ante él empalidecían las proezas de los héroes populares del pasado.” Comentarios como este o como el que cierra el prólogo: “¡Qué gran felicidad es la de ser escritor en el País del Socialismo!”; quizá echasen un poco para atrás nuestra intención de leerlo. Así fue, al menos, en mi caso. No tenía ganas de leer una historia pseudo-real envuelta en propaganda soviética. Pero al meterme en su lectura y hacer oídos sordos a esos desvaríos patrióticos del autor, me llevé una agradable sorpresa.

Un hombre de verdad fue escrito en 1950 y se basa en la historia de A. Marésiev, llamado en el libro Aléxei Merésiev (se cambiaron los nombres de los personajes), un piloto de caza soviético que Polevói conoció y entrevistó en un aeródromo de campaña en las inmediaciones de Oriol, durante el asalto nazi a esta ciuda…

Steampunk Hands Around The World IV. Multicultural Steampunk

First of all, I must say that I am from Spain, and I am in contact with Steampunk from Latin cultures in America; so, I am very interested in Spanish Steampunk and other cultures outside England. Then, it led me to other cultures and countries, such as India, Japan, South Africa…    The first things that we learn in Steampunk are steam and smog (of course), 19th century, London, Jack the Ripper, guns, armours… ok. Rule, Britannia; Britannia rule the waves and all of that; and, that is ok. But, what happened in the 19th century outside the Empire?    There is something that should not be overlooked: Verne’s books are one of the fundamental bases of Steampunk. But, let’s think about some of the most famous novels written by Verne. For example: Around the World in Eighty Days, Five Weeks in a Balloon, The Adventures of Three Englishmen and Three Russians in South Africa, Michael Strogoff, The Steam House…    Well, what do that books have in common?
   But, is the Steampunk community …

¿Cuánto se tarda en escribir una novela?

Me hizo pensar –y qué no- la retórica que transmitía Javi en su blog No me cuentes más cuentos de cuánto se tarda en escribir una novela.
Hablaba de meses, semanas o años. Por mi humilde parte, entiendo que amarramos a puerto la idea de que acabamos cuando dejamos en paz el último, último borrador y lo convertimos en el llamado “manuscrito”. O, como dice la ofimática, cuando marcamos en “Propiedades”: Sólo lectura. Cuando ya no se escribirá más en él.
El jugo de esta fruta está en: ¿cuándo se empieza?
1. ¿Cuando escribimos Érase una vez...?
2. ¿Cuando damos la vuelta al lápiz para que apunte amenazante al primer borrador?
3. ¿Cuando empezamos a trazar un guión, una línea temporal y una lista de personajes?
4. ¿Cuando tenemos la primera idea en mente?
Vamos a analizar con cuidado cada situación.
La 1 será, supongo, la más aceptada. Desde luego, la más fácil de delimitar. Desde que se escribe prólogo hasta que se escribe FIN.
La 2 es la menos probable, ya que lo que se c…