martes, 14 de septiembre de 2010

Los clásicos de Grecia y Roma

Ayer apareció en mi puerta un cartero con cara de cargar mucho peso en una enorme caja de cartón. Lo que él no sabía es que no era un "caja con mucho peso", sino "literatura de peso".
Era un envío que esperaba, ya que Bloguzz me había notificado que la Editorial Gredos había seleccionado este blog para opinar sobre esta nueva colección.
Así pues, abrí la caja con enorme interés -¡cómo no, si era una caja llena de libros de lujo!- sin poder evitar pensar, dada la atmósfera en la que me sentía absorto, que estaba abriendo una curiosa y personal caja de Pandora moderna.
Dentro de la caja encontré una representación de las obra
s que formarán esta colección de clásicos: los tres primeros libros, el quinto, el sexto y el octavo; es decir, Ilíada y Odisea, de Homero; Teogonía, de Hesíodo; Tragedias, tanto de Esquilo como de Sófocles; y las Fábulas, de Esopo.
Después de admirar la hermosa encuadernación de los seis libros, les hice un hueco digno, con las colecciones de Julio Verne, Alejandro Dumas y Will Shakespeare -autores, por cierto, influidos por estas obras-.

Yendo ahora a lo que importa, a su contenido, ¿qué puedo decir? Bueno, como ya he dicho, el envío llegó ayer, así que he tenido el tiempo justo para familiarizarme con ellos.
Los libros de Homero, Ilíada y Odisea, doy por hecho que son de todos conocidos. El que los conozca de oídas debería leerlos, y el que no haya oído nada de ellos debería leerlos.
El libro de Hesíodo, Teogonía, es como una pequeña enciclopedia clásica. Para los amantes de la fantasía, la función que El Silmarillion, de J.R.R. Tolkien cumple en la Tierra Media, es la que tiene este libro en la mitología griega. Es un catálogo de dioses y héroes, fábulas, mitos, batallitas, etc.
Las Fábulas de Esopo son esas historias de animales personificados, con moraleja final, que todos conocemos, pero que ninguno recordamos. Aunque
las que nosotros quizá conozcamos mejor sean las de Tomás de Iriarte y Félix de Samaniego, por haber sido escritas en España a finales del siglo XVIII, en la época Neoclásica.

Las Tragedias son los
libros que he decidido leer primero.
Como amante de la ciencia ficción, no he podido evitar comenzar por el final del tomo de Esquilo: Pro
meteo Encadenado.
¿Qué tiene que ver con la ciencia ficción? El
mito de Frankenstein. Prometeo fue castigado y encadenado por haber entregado el fuego -o el principio de la tecnología y de vida moderna- a los mortales humanos. Y Victor Frankenstein -el científico, no el monstruo- se asemejó a Prometeo en su conocido atrevimiento de crear vida por sí mismo. De hecho, Mary Shelley dio en titular su novela Frankenstein o el moderno Prometeo.
Y, ya que este verano me prestaron El ejército perdido, de Valerio Massimo Manfredi, voy a seguir
con las tragedias de este libro, leyendo batallitas griegas.

Ciencia ficción, fantasía, poesía,teatro, novela histórica... incluso comics. La literatura clásica, aunque lejana, sigue siendo la base de nuestra cultura. Quizá influya más en nuestra vida de lo que en un principio habíamos pensado.

2 comentarios:

Pedro Mancera dijo...

Me pareció muy buena tu entrada , es impresionante como aquellos libros siguen teniendo vigencia después de tanto tiempo de haber sido escritos. En la librería de la Universidad de Harvard venden la colección de clásicos griegos y latinos en su idioma original.

Saludos

Yosu Rc! dijo...

Siguen teniendo vigencia y además son la base de miles de historias a lo largo de los años.
Véase La Odisea, o Edipo Rey, por ejemplo.
Estas historias nunca perderán su vigencia.
Gracias por tu comentario, Pedro!