lunes, 31 de mayo de 2010

Un golpe de viento

Pues sí. Durante los últimos días han pasado muchas cosas. Suele pasar que se pasan períodos de inactividad o de calma chica, sin nada por sotavento ni barlovento, y de repente todo se junta a capricho.
Ya en la entrada anterior hablé un poquillo de las ideas bullendo en mi mente todas de repente. De un vaso medio vacío –no, optimistas, no medio lleno; estaba realmente medio vacío- he pasado de repente a una mente a rebosar de ideas. (Aunque, viendo el final de Perdidos se me han quitado todas las ganas de escribir nada más en toda mi vida. Puede que a muchos no les guste, pero hay que reconocer que ninguno de nosotros llegaría a crear una trama así jamás.)


Siguiendo con el rollo, tengo que mencionar una de las cosas que me han pasado. ¿Buena? En parte.
Debido a los consejos de un bueno escritor, se me ha dado por enviar el manuscrito de mi primera novela a La última conspiración. No tenía apenas esperanza de que llegase a buen puerto -dicen que hay que mandar a muchas para que suene la campana-, pero me decanté por una que prometía responder en eso de tres meses, aunque no les interesase. Al menos así, sabría qué les parece. Y si es basura, al menos me dirían por qué.
Así que, tan sólo un mes después de enviarlo, me llega una carta urgente de la editorial en la que el editor dice que le ha encantado la historia, el argumento y el cuidado al diálogo y el desarrollo psicológico de los personajes.
He de reconocer que la cosa me gustó pero, conociendo estas cosas, no me dejé emocionar mucho. Contacté primero con ellos para ver cómo estaban las aguas.
Y, efectivamente, la cosa no pudo ser...
La editorial promete correr con todos los gastos, así que no me iban a cobrar un duro. Me pareció un detalle genial y me quitaba un peso de encima. Pero topamos con un escollo. Hay que hacer una presentación en la que se deben vender 100 ejemplares. ¡100! Incluso se ofrecían a hacer la presentación donde yo quisiera. En A Coruña, supongo. O en Narón lo más cerca. En Ferrol no habría vendido ni el peluco.
Y, claro, si no llegaba a vender todo, tenía que comprar yo los restantes. Pongamos que vendo 50 libros. Todo un triunfo. Pero el resto, otros 50. Si tuviese dinero para 50 libros habría comprado toda la saga de Crónicas de la Federación, Un ejército para Hans, Días de Hielo y Fuego, La ciudad de la bruma... libros de otros, vamos.
Dada la situación, entiendo que la editorial no pueda hacerse cargo de ese gasto, obviamente. No he dicho el nombre, pero especificaré que se trata de una editorial, no de un gigante caminando entre mendigos, como Planeta, por ejemplo. Y, claro, ese esfuerzo me tocaba a mí.
Y no está la vida para endeudarse por nadie, en su caso, aunque ya bastante esfuerzo estaban dispuestos a hacer. Y no está mi vida para endeudarme por nada, ni siquiera por mi obra.
Así que, con gran pesar, no me quedó otra que decir “gracias por su interés”, “gracias por confiar en mí”, “gracias por el detalle”, pero también “lo siento en el alma”, “no puede ser”, “me quedo sin libro”. Y me quedé con las ganas. Nunca ENVIAR me dolió tanto. Habría estado bien trabajar con esta gente.

Pero ahora, después de pensarlo un poco más, algo positivo le veo. Javi tenía razón. Esto puede ir bien en el futuro. La mayoría de los noveles dicen que no les responden tras ¿diez, veinte... editoriales?
A mí me respondió la primera. Y lo hizo para meterme en su catálogo. Eso quiere decir que esto merece la pena. Quiere decir que lo que me gusta hacer, lo sé hacer bien.
Así que aprovecho para decir tres cosas:
Primero, dar gracias a la editorial por darle este golpe de viento a mis abandonadas y olvidadas velas.
Segundo, agradecer a Javi sus pequeños pero constantes empujoncitos. Así también se avanza. Así también se aprende a andar en bici. Y cuando coja una cuesta abajo, esos empujoncitos serán...
Tercero, decir que esto no es el inicio del fin, sino... ¡eso es!

1 comentario:

Castillos en el Aire dijo...

Como de costumbre, cada vez que te leo me quedo más admirado contigo Yosu... Lucía sí que pudo costear los libros y no vendió 100, fueron 200, pero bueno, piano a piano.

Ya verás como llegará finalmente...