miércoles, 28 de abril de 2010

Bendito Panhispánico...

huésped.
1. El latín hospes, -itis, del que deriva esta voz, significaba en un principio ‘persona que da alojamiento a otra’, sentido al que se añadió después el de ‘persona que se aloja en casa de otra’. El castellano huésped heredó ambos sentidos y llegó a significar, incluso, ‘dueño de una posada o pensión’: «Preguntamos al huésped si había qué cenar» (Alemán Guzmán [Esp. 1599]). Con el tiempo, y para evitar anfibologías, fue perdiendo el primero de los sentidos indicados, y hoy se usa casi exclusivamente con el segundo: «Llevo ya tres días en Madrid como huésped de los marqueses del Paular» (Perucho Pamela [Esp. 1983]). En biología, huésped significa ‘organismo en el que se aloja un parásito’: «Se encontraron [los parásitos] cubiertos por una membrana formada por el huésped» (Biología [Perú] 1-7.02). Este sentido se debe hoy al influjo del inglés host —voz que, aunque tomada del francés, procede del mismo étimo latino, y que, al contrario de lo ocurrido en español, solo ha conservado en inglés el sentido de ‘anfitrión’—. Fuera de este ámbito, es preferible hoy reservar el término huésped para designar a quien recibe alojamiento, y denominar anfitrión al que lo proporciona.

2. Su femenino tradicional es huéspeda, que aún se documenta en la actualidad: «Dejaba a su marido campo libre y hermoso para besar a su atractiva huéspeda» (Pombo Metro [Esp. 1990]); pero hoy parece preferirse su uso como común (el/la huésped; → GÉNERO2, 1a y 3j): «A Mr. Lind se le ocurrió la peregrina idea de darle a la huésped un paseo nocturno en su nueva montura» (Vega Crónicas [P. Rico 1991]).

No hay comentarios: