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Un hombre de verdad – Boris Polevói

14:58

Boris Polevói fue un corresponsal de guerra soviético durante la Segunda Guerra Mundial. En el prólogo a este libro dice que “vi en todas partes tal heroísmo de las gentes soviética, que ante él empalidecían las proezas de los héroes populares del pasado.” Comentarios como este o como el que cierra el prólogo: “¡Qué gran felicidad es la de ser escritor en el País del Socialismo!”; quizá echasen un poco para atrás nuestra intención de leerlo. Así fue, al menos, en mi caso. No tenía ganas de leer una historia pseudo-real envuelta en propaganda soviética. Pero al meterme en su lectura y hacer oídos sordos a esos desvaríos patrióticos del autor, me llevé una agradable sorpresa.

Un hombre de verdad fue escrito en 1950 y se basa en la historia de A. Marésiev, llamado en el libro Aléxei Merésiev (se cambiaron los nombres de los personajes), un piloto de caza soviético que Polevói conoció y entrevistó en un aeródromo de campaña en las inmediaciones de Oriol, durante el asalto nazi a esta ciudad. Este piloto llamó poderosamente la atención del periodista ya que, además de ser nombrado por todos sus compañeros como el mejor piloto del aeródromo, tenía los dos pies ortopédicos, algo impensable en un piloto. Quiso contar su historia en la revista en la que escribía y acabó publicando Un hombre de verdad.
La historia se divide en cuatro partes y un epílogo.
Cada parte cuenta uno de los cuatro esfuerzos sobrehumanos que el piloto debe hacer en su vida desde que tiene el accidente fatal en el que pierde los dos pies hasta que vuelve a volar.
La Primera Parte comienza con el desagradable accidente en medio de un bosque helado y tras las líneas enemigas. El piloto deberá hacer un impensable esfuerzo durante días, caminando sobre sus tobillos destrozados y arrastrándose, alimentándose de lo que encuentra para poder sobrevivir.
La Segunda Parte describe la lucha que todavía le quedará por librar tras haber sido rescatado. La aceptación y superación de su nueva situación, increíblemente desalentadora. Cobra en esta Segunda Parte el libro un nivel emotivo que no volveremos a ver en el resto de la historia, contando a la par las relaciones interpersonales de los amigos que se hacen en el hospital y los esfuerzos que deberá hacer para volver a ser admitido como apto para regresar al frente.
La Tercera Parte nos cuentan cómo un piloto experto debe aprender a volar de nuevo y en la Cuarta Parta, su vuelta al combate. Y así, un personaje que flota en el ambiente en todo momento entra al fin en acción: la Guerra.
Son por eso estas dos últimas partes algo más flojas y más dedicadas a exaltar la superioridad del hombre soviético y de la ideología socialista. Para quien le interese la aviación de combate y las historias bélicas.
Yo me quedo con la Primera y la Segunda Partes, sin duda, las más emocionantes e intensas.

Termino con un párrafo de la historia que me gustó especialmente, en referencia a lo apreciado que era recibir correo durante la guerra:

Y volvió a acordarse de las palabras del Comisario Vorobiov, acerca
de que las cartas de guerra eran como los rayos de las estrellas extinguidas,
que tardan y tardan en llegar a nosotros, dándose el caso de que una estrella se
haya apagado hace mucho, mientras sus rayos alegres y brillantes continúan
atravesando todavía, durante mucho tiempo, los espacios, llevando a los hombres
el brillo acariciador de un astro que ya no existe.

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