lunes, 8 de marzo de 2010

Un hombre de verdad – Boris Polevói

Boris Polevói fue un corresponsal de guerra soviético durante la Segunda Guerra Mundial. En el prólogo a este libro dice que “vi en todas partes tal heroísmo de las gentes soviética, que ante él empalidecían las proezas de los héroes populares del pasado.” Comentarios como este o como el que cierra el prólogo: “¡Qué gran felicidad es la de ser escritor en el País del Socialismo!”; quizá echasen un poco para atrás nuestra intención de leerlo. Así fue, al menos, en mi caso. No tenía ganas de leer una historia pseudo-real envuelta en propaganda soviética. Pero al meterme en su lectura y hacer oídos sordos a esos desvaríos patrióticos del autor, me llevé una agradable sorpresa.

Un hombre de verdad fue escrito en 1950 y se basa en la historia de A. Marésiev, llamado en el libro Aléxei Merésiev (se cambiaron los nombres de los personajes), un piloto de caza soviético que Polevói conoció y entrevistó en un aeródromo de campaña en las inmediaciones de Oriol, durante el asalto nazi a esta ciudad. Este piloto llamó poderosamente la atención del periodista ya que, además de ser nombrado por todos sus compañeros como el mejor piloto del aeródromo, tenía los dos pies ortopédicos, algo impensable en un piloto. Quiso contar su historia en la revista en la que escribía y acabó publicando Un hombre de verdad.
La historia se divide en cuatro partes y un epílogo.
Cada parte cuenta uno de los cuatro esfuerzos sobrehumanos que el piloto debe hacer en su vida desde que tiene el accidente fatal en el que pierde los dos pies hasta que vuelve a volar.
La Primera Parte comienza con el desagradable accidente en medio de un bosque helado y tras las líneas enemigas. El piloto deberá hacer un impensable esfuerzo durante días, caminando sobre sus tobillos destrozados y arrastrándose, alimentándose de lo que encuentra para poder sobrevivir.
La Segunda Parte describe la lucha que todavía le quedará por librar tras haber sido rescatado. La aceptación y superación de su nueva situación, increíblemente desalentadora. Cobra en esta Segunda Parte el libro un nivel emotivo que no volveremos a ver en el resto de la historia, contando a la par las relaciones interpersonales de los amigos que se hacen en el hospital y los esfuerzos que deberá hacer para volver a ser admitido como apto para regresar al frente.
La Tercera Parte nos cuentan cómo un piloto experto debe aprender a volar de nuevo y en la Cuarta Parta, su vuelta al combate. Y así, un personaje que flota en el ambiente en todo momento entra al fin en acción: la Guerra.
Son por eso estas dos últimas partes algo más flojas y más dedicadas a exaltar la superioridad del hombre soviético y de la ideología socialista. Para quien le interese la aviación de combate y las historias bélicas.
Yo me quedo con la Primera y la Segunda Partes, sin duda, las más emocionantes e intensas.

Termino con un párrafo de la historia que me gustó especialmente, en referencia a lo apreciado que era recibir correo durante la guerra:
Y volvió a acordarse de las palabras del Comisario Vorobiov, acerca
de que las cartas de guerra eran como los rayos de las estrellas extinguidas,
que tardan y tardan en llegar a nosotros, dándose el caso de que una estrella se
haya apagado hace mucho, mientras sus rayos alegres y brillantes continúan
atravesando todavía, durante mucho tiempo, los espacios, llevando a los hombres
el brillo acariciador de un astro que ya no existe.

6 comentarios:

Treveresent dijo...

Te felicito por traer esta referencia a la Red. Este es uno de mis libros mas queridos... me lo regalaron cuando empezaba mi adolecencia y vaya que me gusto. De hecho de este libro es el que muestra la vivencia del Comisario Voroviov cuando estaba en el Hospital y a diario platicaba con el tanquista que tenia todo el cuerpo quemado y estaba vendado como momia. A un lado estaba Alexei Meresiev con las piernas amputadas y sintiendo que debiera morirse porque ya no podria volar que era su pasion. Y justo aqui es esa maravillosa experiencia donde el comisario tan humano les empieza a narrar la belleza del paisaje y las campiñas que les esperaba cuando salieran del hospital, y asi pasan dias y semanas, hasta que muere el comisario y mueven a Alexei a la cama donde se encontraba el comisario y ansioso por ver lo que el comisario les comentaba, de repente se encuentra con una pared enorme y conque nada de lo que habian escuchado era cierto... y Alexei consciente de eso, sigue comentandole al tanquista como si hubiera el paisaje famoso... tan querido ese libro para mi... lastima que lo preste y nunca mas lo volvi a ver... lo he buscado por años y en ningun lado de Mexico lo he encontrado... lastima.

saludos
Treveresent

Yosu Rc! dijo...

Me alegro de que te haya gustado, y que la visión que doy de él sea compartida.
La verdad es que no conté de dónde lo saqué yo.
Lo cierto es que tengo un amigo -de entre tantos- con muchos, muchos libros. Un día me invitó a su casa para prestarme los que yo quisiese elegir.
Este no fue uno de ellos, no me llamaba y no lo conocía de nada; pero lo cogió y me dijo que no me quedase sin leerlo.

Y son este tipo de libros, los que no te llaman, los que llegan por casualidad, los que más acaban gustando.

pedro dijo...

Esta estupendo el libro, ya la lei y quede impresionado, lo malo que no era mi libro, un compañero me la dio prestado, la he buscado en varias librerias y no la encuentro, si alguien sabe donde comprarla, favor de avisarme, soy de villahermosa, tabasco. les dejo mi correo: pedro.valencia@sanchezgrupo.com

Chanelo dijo...

Estimado Treveresent(solo es una forma ya que no tengo el gusto de conocerte) En los tiempos que fuí estudiante,es decir en los tiempos del lobo, porque ¡UUUUUUUUU! hace como mil años; había un dicho muy sabio: "Tonto es el que presta un libro, pero doblemente tonto el que lo devuelve" También yo leí la estupenda novela de Boris Polevoi y me parecen normales los réclames propagandisticos sobre su tierra, sobre su manera de pensar, sobre su concepción de la vida misma. Creo que sin excepción hacemos lo mismo y me parece muy bien en primer lugar que no lo ocultemos y en segundo que disentamos porque eso indica actividad cerebral, que es lo que mas necesitamos en estos tiempos tan complicados.

Anónimo dijo...

Lei tu correo estoy igual que tu lei ese libro y me encanto lo preste y nunca mas lo pude recuperar si sabes donde comprarlo me puedes dar la informacion por favor

Ruben Genaro dijo...

Sin duda un gran escritor, lamentablemente desconocido, que transmite esa emoción de no rendirse ante nada para lograr un objetivo, por dificil que éste sea. Una gran obra Literaria muy recomendable desgraciadamente dificil de conseguir.
Saludos desde Culicán, Sinaloa México