Ir al contenido principal

Compartir...

Tumblr

Los ratones de lana


Delenda est Carthago, en colaboración con la Casa de la Juventud de Granada y con ayuda del proyecto Pliegues/Despliegues, busca cuentistas.
Cuentos del Dr. Tiritas quiere reunir 20 cuentos infantiles para ser leídos en hospitales a niños enfermos, pero también para ser repartidos por salas de espera, alegrando las horas de pacientes y acompañantes.
Yo no sé si me de da bien, pero mandé uno. Este es mi primer cuento infantil.
Los ratones de lana



En un agujero en el suelo de la granja vivían los ratones. Y el agujero era bastante más grande de lo que todos pensaban. La entrada era muy pequeñita, y tenían que entrar y salir de uno en uno, pero dentro había un montón de pasillos y galerías lleno de nidos, comida, juguetes y todas las cosas que a los ratones les gustaba juntar.
Los ratones tenían mucha habilidad para entrar en la granja y llevarse cosas sin ser descubiertos. Aunque también aprovechaban que el abuelo no veía muy bien y que la abuela no oía mejor que él.
Uno de los mejores momentos de la semana para entrar era cuando los abuelos se iban a la ciudad a comprar cosas.
Pero un día pasó algo que no esperaban. En vez de volver los dos con las manos llenas de bolsas, era el abuelo el que llevaba todas las cosas. La abuela llevaba en brazos un pequeño gato muy peludo.
Todos los ratones tragaron saliva a la vez cuando lo vieron llegar y se fueron corriendo a su agujero, entrando más rápido que nunca.

Pero había dos muy valientes que decidieron ir a hablar con el gato: Manso y Astuto.
El gato se llamaba Persa, era joven y estaba un poco asustado. La abuela lo había traído a la granja para que cazara ratones, pero era un poco torpe y no sabía correr muy rápido. Además, su madre nunca le había enseñado porque tenían muchos primos por parte de padre que eran ratones.
Pero si no se les ocurría nada, el gato tendría que irse y traerían a otro en su lugar que sí supiese hacerlo.
Así que, tras horas de negociar, Manso y Astuto llegaron a un acuerdo con Persa y lo firmaron aquel mismo día.

El contrato decía que los ratones tenían derecho a entrar y salir de la casa cuando les hiciese falta ir a buscar cosas.
A cambio, tenían que ayudar a Persa a ganarse su comida. Así que, cuando entraban, le sacaban a la abuela unos trozos de lana y un par de botones. Después, le daban forma de ratón y Persa lo guardaba debajo de la alfombra.
Cuando llegaban los abuelos, uno de los ratones más rápidos corría delante de Persa gritando como si estuviese asustado. Y entonces se metía en un agujero de la pared mientras que Persa cogía de debajo de la alfombra el ratón de lana y se lo enseñaba a los granjeros.
Los abuelos, muy contentos con Persa, le daban siempre su comida.

Y así, todos se ganaban su comida y vivían felices.
Pero la abuela sigue sin saber por qué nunca le puede poner botones a los puños de las camisas y por qué nunca le llega la lana para ponerle mangas a los jerséis que hace para el invierno.

Comentarios

Castillos en el Aire ha dicho que…
Es genial Josué, me encanta lo de los botones en los puños de las camisas.
Yosu Rc! ha dicho que…
Me alegro de que le guste a un "cuentista" como tú.
A ver si escribo más de este estilo, que tengo ganas de más...
Enarna Martínez ha dicho que…
jejejeje, qué gracioso. Qué bueno es poder sentirse niño para disfrutar de cuentos así.

Encarna
Yosu Rc! ha dicho que…
...y para escribirlos.

A ver si con el tiempo, voy haciendo más.
Castillos en el Aire ha dicho que…
Cuando escriba todos los que me invento para Moisés... madre mía, tengo para hacer una colección, jejeje.

Entradas populares de este blog

Un hombre de verdad – Boris Polevói

Boris Polevói fue un corresponsal de guerra soviético durante la Segunda Guerra Mundial. En el prólogo a este libro dice que “vi en todas partes tal heroísmo de las gentes soviética, que ante él empalidecían las proezas de los héroes populares del pasado.” Comentarios como este o como el que cierra el prólogo: “¡Qué gran felicidad es la de ser escritor en el País del Socialismo!”; quizá echasen un poco para atrás nuestra intención de leerlo. Así fue, al menos, en mi caso. No tenía ganas de leer una historia pseudo-real envuelta en propaganda soviética. Pero al meterme en su lectura y hacer oídos sordos a esos desvaríos patrióticos del autor, me llevé una agradable sorpresa.

Un hombre de verdad fue escrito en 1950 y se basa en la historia de A. Marésiev, llamado en el libro Aléxei Merésiev (se cambiaron los nombres de los personajes), un piloto de caza soviético que Polevói conoció y entrevistó en un aeródromo de campaña en las inmediaciones de Oriol, durante el asalto nazi a esta ciuda…

Steampunk Hands Around The World IV. Multicultural Steampunk

First of all, I must say that I am from Spain, and I am in contact with Steampunk from Latin cultures in America; so, I am very interested in Spanish Steampunk and other cultures outside England. Then, it led me to other cultures and countries, such as India, Japan, South Africa…    The first things that we learn in Steampunk are steam and smog (of course), 19th century, London, Jack the Ripper, guns, armours… ok. Rule, Britannia; Britannia rule the waves and all of that; and, that is ok. But, what happened in the 19th century outside the Empire?    There is something that should not be overlooked: Verne’s books are one of the fundamental bases of Steampunk. But, let’s think about some of the most famous novels written by Verne. For example: Around the World in Eighty Days, Five Weeks in a Balloon, The Adventures of Three Englishmen and Three Russians in South Africa, Michael Strogoff, The Steam House…    Well, what do that books have in common?
   But, is the Steampunk community …

¿Cuánto se tarda en escribir una novela?

Me hizo pensar –y qué no- la retórica que transmitía Javi en su blog No me cuentes más cuentos de cuánto se tarda en escribir una novela.
Hablaba de meses, semanas o años. Por mi humilde parte, entiendo que amarramos a puerto la idea de que acabamos cuando dejamos en paz el último, último borrador y lo convertimos en el llamado “manuscrito”. O, como dice la ofimática, cuando marcamos en “Propiedades”: Sólo lectura. Cuando ya no se escribirá más en él.
El jugo de esta fruta está en: ¿cuándo se empieza?
1. ¿Cuando escribimos Érase una vez...?
2. ¿Cuando damos la vuelta al lápiz para que apunte amenazante al primer borrador?
3. ¿Cuando empezamos a trazar un guión, una línea temporal y una lista de personajes?
4. ¿Cuando tenemos la primera idea en mente?
Vamos a analizar con cuidado cada situación.
La 1 será, supongo, la más aceptada. Desde luego, la más fácil de delimitar. Desde que se escribe prólogo hasta que se escribe FIN.
La 2 es la menos probable, ya que lo que se c…