martes, 29 de diciembre de 2009

James Cameron's Avatar

Pues bien, me meto en mi avatar digital para -cómo no hacerlo- comentar este expectacular fenómeno.

Antes de nada, ¿por qué ir a ver Avatar?
Bien, imagina que vas en un avión que tenía que aterrizar en Los Ángeles pero caes en una isla desierta. Pasadas cinco temporadas, saltas en el tiempo a 1977, coges un submarino que te lleva de vuelta a la civilización y te invitan a ir al cine a ver Star Wars. ¿Lo dudas?
Pues esto es, salvando las distancias, lo mismo. Cuando pasen unos añitos, nos daremos cuenta del antes y el después en el cine.

Pasemos entonces al argumento. Trataré de no mencionar nada sobre parecidos, Pocahontas, spoilers y demás.

Estamos en mayo de 2154 (145 años después de Copenhague). Un veterano de guerra llega a Pandora, un mundo nuevo y precioso en el que dejar caer nuestras zarpas para "decorarlo" con nuestras gigantes explotaciones mineras.
Se pueden resumir las tres horas de cinta en una sola frase: tarde o temprano hay que despertar. Una frase bastante repetida por el protagonista y bastante reveladora en cuanto a lo que estamos haciendo.
Recuerda incluso a la canción que acompañaba al famoso documental de Al Gore -Una verdad incómoda- titulada I need to wake up.

Tarde o temprano, hay que despertar.
Se nos repite mientras vemos la belleza de un pueblo que respeta el medio ambiente y a todas las criaturas de su pequeña luna, con las que viven en comunión con lo que ellos llaman el vínculo. Recuerdan ampliamente a los nativos americános, a los mohicanos en concreto.
Se nos muestran también notables referencias mitológicas de este pueblo y griegas incluso (baste mencionar el título y la escena final). Cortamos aquí para evitar spoilers...

En cuanto al aspecto técnico, no hay más que ver un trailer. No necesita comentarios.
Cameron demuestra ser Cameron de nuevo, para lo bueno y para lo malo. Y podemos decir sin temor a equivocarnos que lo ha vuelto a hacer.

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