Ir al contenido principal

Hermanos en el frente

Me considero persona que escribe (¿escritor?) y hay quien me dice que para ser escritor hay que andar mucho, que es un mundo difícil, que es para muy pocos, que todavía no llego… Pero me parecen tonterías. No me dedico profesionalmente a escribir, pero escribo historias en mis ratos libres. Cojo una pluma y uso la palabra escrita para plasmar ideas en papel, es decir, escribo. Así que soy escritor. Es innegable.
Cómo no, de vez en cuando sale de mi retorcida azotea alguna narración que considero digna de mención, de mostrar a otros, de presentar a algún concurso; y probamos suerte. (Alguno gané. Lo sé porque son los que cuento. Los que no gané, los olvidé.)
Y, desde luego, como toda criatura humana, siento la necesidad de relacionarme con mis iguales. Y no me refiero a mi hámster ni a los monos de la selva -graciosos-, sino a otros escritores. En la vida virtual, por ejemplo, en el grupo de Escritores Club o en los foros de Lulu.com o del recientemente descubierto Ratones de Biblioteca. En ellos hablamos de todo tipo de cosas relacionadas con la literatura, los libros y nuestras obras. Y en ellos hablamos de los tan anhelados concursos. Nos intercambiamos información y nos ayudamos mutuamente.
Pero, supongamos que yo tengo un relato muy bueno y lo voy a presentar a un concurso con muchas posibilidades de ganar. Entro en uno de estos foros y, evidentemente, estoy tan emocionado que quiero contarlo. Pero, ¿y si uno de mis amigos escritores -quizá mejor que yo- tiene un relato mejor? ¿Y si también decide participar y me deja en la cuneta? ¿He tirado piedras contra mi propio tejado o he ayudado a un colega? (colega, en el sentido de “amiguete”, no en el de “compañero de profesión”.)
Debo estar contento porque mi amigo ha ganado, pero debo de estar frustrado porque he quedado segundo por mi propia culpa. ¿Me fastidia verme eclipsado o me alegra que gane el mejor? No espero una respuesta, sólo es un desvarío que se me pasó por la mente en uno de esos momentos en los que tienes ganas de escribir pero no sabes qué. Esto sólo ha sido un pequeño pasatiempo.
Pero, lancemos esta cuestión cósmica al vacío. Parece interesante…

Comentarios

Castillos en el Aire ha dicho que…
Joer Yosu, qué profundo. Mira, si tienes un colega que te gana en un concurso sólo puedes hacer unas pocas cosas (a mi entender) para la próxima. Vamos a ver...

1. Matar a ese "amiguete", para que no vuelva a ganarte, aunque eso conlleva una duda moral y ética, además de que tendrías que deshacerte del cadaver (y limpiarlo todo, vamos, un rollo)

2. Puedes dejar de presentarte a ese concurso en cuestión, porque para que lo ganen siempre los mismos... (esta es la respuesta tipo de Eurovisión)

3. Puedes callarte lo que sabes y participar tú solo, pero entonces ¿tendría mérito lo que has ganado?

y 4 (por no poner muchas más, que haberlas hailas), puedes leer el relato que te ha ganado, estrujar tus cualidades para la siguiente ocasión, procurar ser original y derrotar a tu "colega" en el siguiente concurso, sólo así serás mejor escritor que antes, superándote a ti y a tus amigos.



Por cierto, sí, definitivamente, todo el que escribe con el gusto que tú lo haces y todo el que lo siente así es escritor. Josué Ramos Casal, para mí eres escritor y de los que me gustan.

Por cierto el jamón es para mí (Javi)
Yosu Rc! ha dicho que…
Ja, ja... Voy a usar la 1 desde hoy. Así estáis avisados para el futuro.
Aunque, por la Sierra Oeste, si hay alguno que también lo hace, tú caes el primero; porque siempre barres con todo...

Entradas populares de este blog

Un hombre de verdad – Boris Polevói

Boris Polevói fue un corresponsal de guerra soviético durante la Segunda Guerra Mundial. En el prólogo a este libro dice que “vi en todas partes tal heroísmo de las gentes soviética, que ante él empalidecían las proezas de los héroes populares del pasado.” Comentarios como este o como el que cierra el prólogo: “¡Qué gran felicidad es la de ser escritor en el País del Socialismo!”; quizá echasen un poco para atrás nuestra intención de leerlo. Así fue, al menos, en mi caso. No tenía ganas de leer una historia pseudo-real envuelta en propaganda soviética. Pero al meterme en su lectura y hacer oídos sordos a esos desvaríos patrióticos del autor, me llevé una agradable sorpresa.

Un hombre de verdad fue escrito en 1950 y se basa en la historia de A. Marésiev, llamado en el libro Aléxei Merésiev (se cambiaron los nombres de los personajes), un piloto de caza soviético que Polevói conoció y entrevistó en un aeródromo de campaña en las inmediaciones de Oriol, durante el asalto nazi a esta ciuda…

Steampunk Hands Around The World IV. Multicultural Steampunk

First of all, I must say that I am from Spain, and I am in contact with Steampunk from Latin cultures in America; so, I am very interested in Spanish Steampunk and other cultures outside England. Then, it led me to other cultures and countries, such as India, Japan, South Africa…    The first things that we learn in Steampunk are steam and smog (of course), 19th century, London, Jack the Ripper, guns, armours… ok. Rule, Britannia; Britannia rule the waves and all of that; and, that is ok. But, what happened in the 19th century outside the Empire?    There is something that should not be overlooked: Verne’s books are one of the fundamental bases of Steampunk. But, let’s think about some of the most famous novels written by Verne. For example: Around the World in Eighty Days, Five Weeks in a Balloon, The Adventures of Three Englishmen and Three Russians in South Africa, Michael Strogoff, The Steam House…    Well, what do that books have in common?
   But, is the Steampunk community …

¿Cuánto se tarda en escribir una novela?

Me hizo pensar –y qué no- la retórica que transmitía Javi en su blog No me cuentes más cuentos de cuánto se tarda en escribir una novela.
Hablaba de meses, semanas o años. Por mi humilde parte, entiendo que amarramos a puerto la idea de que acabamos cuando dejamos en paz el último, último borrador y lo convertimos en el llamado “manuscrito”. O, como dice la ofimática, cuando marcamos en “Propiedades”: Sólo lectura. Cuando ya no se escribirá más en él.
El jugo de esta fruta está en: ¿cuándo se empieza?
1. ¿Cuando escribimos Érase una vez...?
2. ¿Cuando damos la vuelta al lápiz para que apunte amenazante al primer borrador?
3. ¿Cuando empezamos a trazar un guión, una línea temporal y una lista de personajes?
4. ¿Cuando tenemos la primera idea en mente?
Vamos a analizar con cuidado cada situación.
La 1 será, supongo, la más aceptada. Desde luego, la más fácil de delimitar. Desde que se escribe prólogo hasta que se escribe FIN.
La 2 es la menos probable, ya que lo que se c…