lunes, 9 de marzo de 2009

PERDIDOS: Los filósofos de la isla


NOTA: Lo que se escribe en cursiva se refiere directamente a "Perdidos".

John Locke (Wrington, 1632 – Londres, 1704)
Según la teoría del conocimiento de Locke, una de las primeras y más importantes cuestiones de las que debe ocuparse la filosofía es el estudio psicológico de la mente humana con el fin de averiguar los orígenes, certeza y límites de nuestro conocimiento. De ahí el continuo interés de John por desentrañar los secretos de la isla.
Al concluir la cuarta temporada, hablando con Jack, John le propone permanecer en la isla en lugar de marcharse.
Para Locke, el deseo constituye el resorte de todas nuestras acciones voluntarias y lo que determina, por tanto, al entendimiento y a la voluntad. Define el deseo como un malestar de la mente “que un hombre experimenta con motivo de la ausencia de cualquier cosa cuya presencia le acarrea goce”. El deseo será tanto mayor cuanto más fuerte sea ese malestar. Y es ese mismo sentimiento el que carcome a Jack cuando regresa a casa.
Locke expone su teoría política liberal en una de sus obras. Parte del hombre en estado de naturaleza, en el que los hombres son libres e iguales, no estando sometidos a ningún poder superior. Su libertad está tan solo limitada por la ley natural, que brota de la razón y obliga a todos. En este estado cualquiera tiene el derecho y el poder de castigar a los transgresores de la ley natural. Como consecuencia, el estado de naturaleza deriva en un estado de guerra, que genera miedo, inseguridad, confusión y desorden. El estado en que se halla la gente de la isla.
El único remedio para poner fin al estado de guerra y garantizar su vida, libertad y propiedades es que los individuos acuerden someterse a un poder político común. El individuo no renuncia a todos sus derechos naturales, sino sólo a aquellos que son necesarios para la convivencia en común. El estado que John implanta cuando se separa del grupo de Jack.

Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, 1712 – 1778)
Rousseau es un personaje peculiar ajeno en lo posible a las “guerrillas” que tienen lugar en la isla, viviendo en estado de naturaleza y sin intención de abandonar la isla. Y según el filósofo, el estado ideal de la humanidad es un estado de feliz ignorancia. “El hombre es bueno por naturaleza.” Los hombres nacen buenos; es la sociedad la que los vuelve malos. La maldad humana es consecuencia de la vida social.
En estado de naturaleza sólo existen las diferencias establecidas por la naturaleza. Solo se guía por dos instintos o principios naturales: 1) El hombre natural vive solitario, pacífico y satisfaciendo sus necesidades de alimento y cobijo a partir de lo que le ofrece la naturaleza. Se procura su propio bienestar y conservación.2) El sentimiento de piedad o compasión consistente en “una repugnancia natural a ver perecer o sufrir a todo ser sensible y, de modo especial a nuestros semejantes”. Los principios que sigue la Rousseau de la isla.

David Hume (Edimburgo, 1711 – 1776)
En el episodio Ráfagas ante tus ojos, de la tercera temporada, se le llama por su nombre completo: Desmond David Hume. El primer nombre, Desmond, lo hace más escocés imposible; el resto del nombre David Hume, nos llevan a otro filósofo moderno. Relacionemos ambos teniendo en mente dos episodios en concreto: Ráfagas ante tus ojos y Constante, donde Desmond se pierde en el tiempo tras girar la llave y salir de la isla, respectivamente.
La teoría del conocimiento de Hume es considerada la culminación del empirismo moderno. Al igual que Locke plantea como tarea de la filosofía el estudio de las facultades humanas de conocimiento con el fin de establecer sus procesos psicológicos y sus límites. Según Hume, todos los materiales del pensar o contenidos mentales se derivan de la percepción y se reducen a dos tipos de percepciones: las impresiones y las ideas. Las impresiones son percepciones sentidas o experimentadas, y las ideas son percepciones imaginadas o pensadas. Las impresiones se distinguen de las ideas en la fuerza o vivacidad con que están en la mente: las impresiones son más intensas. Hasta la idea más intensa es inferior a la impresión más débil.
Hume formuló el principio de causalidad del siguiente modo: “Todo lo que empieza a existir debe tener una causa de su existencia”. El principio de causalidad supone una sucesión regular, una contigüidad temporal, y una conexión natural y constante entre dos objetos presentes a la mente, al primero de los cuales llamamos causa, y al segundo, efecto. Hume sostiene que el conocimiento de la relación causal entre dos objetos jamás puede alcanzarse mediante razonamientos a priori.
El conocimiento de la relación causal “surge enteramente de la experiencia” y se basa en la costumbre y en la creencia. Viendo y recordando que dos objetos siempre fueron percibidos juntos y seguidos, tendemos a creer que uno es la causa del otro. Esta conexión es llevada a cabo a nivel mental. Sobre esta base, cada vez que se dé el primer objeto, se dará a continuación el segundo, creándose así una constante o un ancla en el tiempo. Tal como lo explicó Faraday con otras palabras.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

mikjail bakunin, tambien era un filósofo

Yosu Rc! dijo...

Cierto, hay unos cuantos más que no comenté.
Pero estos son los que yo más conozco y estudié.