miércoles, 25 de marzo de 2009

Mi burbuja, mis normas

Acostumbra a suceder, en más frecuencia de la deseada, que me encuentro frente a la pantalla y sobre las teclas sin nada que hacer. En esos días que quedan libres y en los que se me ocurre hacer esto y aquello, pero que ven cómo llega un momento en el que me bloqueo ante un escritorio vacío. El fondo de pantalla con sus muchos iconos operativos esperando y yo con el puntero en el área de descanso.
Estando un día en esta tan aburrida situación, recordé un comentario que me hicieron en un blog en el que escribí un relato de ciencia ficción sobre viajes y paradojas en el tiempo en claro homenaje a H.G. Wells. El "comentarista" decía que los escritores de España teníamos la tediosa costumbre de ambientar nuestras narraciones en territorio anglosajón. Se refería, creo, a que necesitábamos hacerlo para parecernos a los best-sellers o para emular a los escritores más famosos.
El caso fue que, como creo recordar que ya dije en aquella ocasión y por "exigencias del guión", el relato se desarrollaba en Inglaterra en tiempos de la II Guerra Mundial. Así que, en aquel caso concreto, reitero: claro homenaje a H.G. Wells. La referencia a Inglaterra como escenario era casi obligada. No niego que esa costumbre entre los escritores españoles sea o no sea pero, en mi caso y en el de la mayoría de los relatos que leo en la Red frecuentemente, no suele ser así. Aunque, sí exceptuamos los relatos ambientados en España y los que ganan universalidad evitando revelar el lugar en el que están ambientados, es cierto que el escenario elegido suele ser anglosajón.
Se me ocurrió probarme a mí mismo analizando la "geografía" de 35 de mis relatos. El resultado pareció darme la razón: del total, 2 relatos eran british, 4 eran new yorkers, 6 eran españoles.
Y el resto, 23, no especifican ubicación. Esa es la tónica en la mayoría de los relatos, algo que aprendí hace ya mucho tiempo. Si "llevas" un relato a una ubicación específica, puede que lo hagas por un motivo lógico, pero puede que lo estés reduciendo a un grupo específico de público. Como decía antes, el relato de aquel blog no le gustó a aquel lector porque estaba ambientado en Inglaterra, pero seguro que sería del agrado de The Beatles. Y no es que una cosa esté bien y otra esté mal, es que con el recurso de un relato sin ubicación o incluso atemporal, se gana mucho; aunque no lo parezca.
Si ponemos por caso las narraciones de fantasía, la mayoría son atemporales o de tiempos perdidos o remotos y ubicadas en lugares desconocidos para cualquier hombre o simplemente sin ubicar. Y por eso ganan en fantasía. Por eso gustan más.
Aunque, repito, no es que una cosa esté bien y otra mal. Cada narrador sopesará los pros y los contras y no veo por qué nadie debe debatir sus decisiones. Es mi mundo, son mis leyes. O como decía Bart Simpson en cierto episodio: Mi burbuja, mis normas.

2 comentarios:

J.E. Alamo dijo...

Tienes razón en lo que expones y por curiosidad he revisado mis escritos viendo que la mayoría se ambientaban en lugares "ambiguos" aunque mi última novela está ambientada en España. Por otro lado, ninuno de mis escritos desarrolla su acción en países anglosajones ¡y eso que yo nací en Inglaterra!

Yosu Rc! dijo...

Quizás en otros géneros, en los que es lógico concretar un espacio en la narración, es donde más suceda.
Pero entre nosotros, los que nos movemos en ciencia ficción, la mayoría de las veces es así.