jueves, 5 de febrero de 2009

Los robots de mi vida...

De todos los que somos aficionados a la ciencia ficción, creo que la mayoría responden lo mismo que yo cuando se les pregunta cuáles son los primeros robots que conoció: C-3PO y R2-D2 (o, como decía yo, cetrespeó y sestropeó).
Es indudable que estos dos robots son de los mejor que hemos conocido. Y, ¿quién no los conoce? ¿Qué más se puede decir de ellos?
De esa época tan televisiva de mi vida, junto a estos dos, debería mencionar, cómo no, al inigualable Data, de Star Trek. Aunque yo era más del capitán Kirk que de Pickard, este personaje me encantaba y era mi favorito. Claro que tenía en su favor el hecho de que salía por la tele cada noche, no como los de Star Wars. Cómo imaginar que me encontraría esa tecnología de “cerebro positrónico” años después...
Fugazmente, me vienen ahora a la mente los tres curiosos robots de El agujero negro, película de Disney de hace ya algunos años que parecía representar la historia de un capitán Nemo espacial: eran Maximilliam (el malo), VINCENT (el simpático) y BOB (el viejo). Eran alucinantes la primera vez que los vi pero, al verlos de nuevo años después... no comment. Es como volver a ver El Equipo A.
Siguiendo con las películas, pero de vuelta en Tierra, hay otros tres especialmente recordados: el llamado robot número 5 del ejército de USA y rebautizado como Johnny5 (simpático en su día y sospechosamente parecido a cierto robot de limpieza...), Terminator (ese del que aprendimos que los robots pueden tener apariencia humana) y Robocop (con el que aprendimos lo que es un cyborg). Por esos tiempos también andaban por ahí el hombre y la mujer biónicos y el Inspector Gadget, que aún no sé si es medio robot o tonto de todo.
Mención especial en el cine tiene también Robbie, construido en Altair 4 en la película Planeta prohibido.

Llega entonces una etapa en la vida en la que se acaba la era de oro de las series de televisión y es preferible pasar a los libros. Entra entonces en escena el Buen Doctor: Isaac Asimov. Y lo hace con Yo, robot presentando a Robbie, Speedy, Cutie, Dave, Herbie, Nestor, etc. Estos me llevaron directamente al gran R. Daneel Olivaw y a todos los demás.
A pesar de haber leído de muchos robots creados por muchos autores, mencionaré tan sólo uno más por lo que me gustó el relato que lleva su nombre: Hellen O’Loy de Lester del Rey. Una obra maestra.
Especialmente fueron estos robots los que me metieron en el cuerpo el gusanillo de crear los míos también. Como el niño que ve desde casa a los demás hacer sus muñecos con la nieve. Yo también quería. El impulso final me lo dio el genial Sonny, el robot al que investiga Will Smith en Yo, robot, película basada en libros de Isaac Asimov (no adaptación del libro).
Así nacieron Yvlis, Vincent (que recibe su nombre de Van Gogh, no del antes mencionado), Dremby, Cypher... y los que espero estén en camino...


Y por supuesto no dejemos de mencionar al inigualable Asimo -del que también hice un relato- y todos aquellos que ya están entre nosotros, que son geniales y que auguran un futuro, no sé si como el que ya hemos visto y leído, pero bastante interesante.

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