lunes, 6 de noviembre de 2017

Las niñas ya no quieren ser princesas, de Covadonga Gónzález-Pola

No soy muy fan de Dinsey y he de decir que mi infancia no estuvo marcada por tantos y tantos títulos como la mayor parte de mis amigos recuerdan. Sí sabría decir, de hecho de niño sabía, el argumento de todas ellas; pero hay una gran cantidad de películas que no he visto aún: Aladín, Cenicienta, Blancanieves... Mi etapa de títulos Disney Pixar  se basa en otro tipo de historias, posterior al reinado de las princesas, de El Rey León y Toy Story en adelante.
Así pues, es posible que se me hayan pasado muchas de las referencias de Las niñas ya no quieren ser princesas; sin embargo, desde que lo terminé de leer (en una tarde), se me quedaron unas ganas enormes de hacer una reseña de la antología en este blog. Porque, de verdad, se lo merece.

Lo primero que nos viene a la mante últimamente cuando hablamos de princesas Disney es lo tergiversado que se pinta el mundo en esas películas. Las niñas que crecieron envidiando a aquellas y tomándolas de modelo, se dan cuenta ahora (desde hace mucho, pero especialmente ahora) de lo equivocado que era el rumbo que se les estaba haciendo tomar con ese tipo de modelos en pantalla.
Recuerdo que, en mi infancia, todos los niños querían ser policías, bomberos, futbolistas... Y las niñas, princesas. Esos eran los modelos que teníamos en televisión y eran los ídolos a los que adorábamos y seguíamos.
Por eso, la premisa de esta antología es la siguiente:

Las princesas de nuestra infancia se han quedado rancias y los lectores de la actualidad no entienden por qué se quedan esperando a un príncipe que las rescate. ¿Qué sucedería si estas mujeres tuvieran un momento de lucidez que las hiciera desperar, tomar las riendas de su vida y romper con ese rol lánguido y aburrido que las convierte en víctimas y cómplices de sus desgracias?¿Qué pasaría si Cenicienta se rebelase contra su madrastra? ¿Y si Jasmín no quisiera casarse para poder reinar? ¿Qué más podría descubrir Ariel cuando la Bruja del Mar le dé piernas?En Las niñas ya no quieren ser princesas ellas se convierten en mujeres reales, que toman las riendas de su vida. Pueblan. las páginas de este libro como jóvenes y niñas a las que les vendieron que lo mejor era ser princesas esperando ser salvadas, pero que un día se dieron cuenta de que no querían serlo.

Me encanta esta sinopsis, porque deja muy claro cuál es la postura del libro. Ante todo, no toma a las mujeres para colocarlas en el lugar que les correspondería por justicia, tomando el control de sus vidas y siendo libres para actuar a su voluntad, sino que las toma tal y como son, tal y como nos las vendieron, para darles una bofetada en la cara y despertarlas del letargo estúpido en el que están metidas. Durante un momento de lucidez, veremos cómo se comportarían si dejasen a un lado los convencionalismos y la opresión a la que el sistema las está sometiendo, para ver cómo cambiaría su vida.
Además, Covadonga, lo hace dejando bien claro cómo cambiaría el cuento, nunca mejor dicho. Con
grandes dosis de realidad, tintes de humor y, en ocasiones, crudeza,  arranca la cortina tras la que se esconde el mago para mostrarles cómo sería el mundo en el que están metidas si fuese real. Porque estas princesas de cuento no son perfectas, igual que sus príncipes o los hombres que las gobiernan no lo son. Necesitan que alguien les muestre cómo sería su mundo si tomasen un papel activo en sus vidas, dejando a un lado para siempre la pasividad de dejar que otros decidan su futuro. Necesitan conocer cuál es su desgracia, porque ni ellas mismas se dan cuenta, y pasar de víctimas de ellas a mujeres reales, que se enfrenten al mundo real con decisión y valor.
No quiero ahondar mucho más en la premisa de los relatos, pero creo que con estas palabras se puede tener una idea clara de cuál es el hilo conductor, de cuál será la historia que nos encontraremos en cada uno de ellos. El resto es tomar cada uno de esos cuentos y pensar: "¿En qué momento y cómo vendrá el bofetón?" "Y cuando llegue, ¿cómo lo resolverá la princesa?"

Llegados a este punto, podríamos pensar que es un trabajo fácil, pero hacerlo como lo ha hecho Covadonga y con el resultado que ha logrado no lo es.
En mi opinión personal, en general todos los relatos tienen su punto de sorpresa. Unos por una cosa y otros por otra, ya que aborda el tema de forma diferente y en un punto diferente de la historia para cada una. Por ejemplo, Nala cambia el rumbo de su vida durante el metraje de El Rey León mientras Simba vive como un rey (qué irónico) en el exilio. ¿Acaso necesita ir a por él para que le saque las castañas del fuego a todas las leonas de la manada?
Por otro lado, Blancanieves o Bella tendrán que verse casadas, tras los primeros meses o años de enamoramiento adolescente para llegar a darse cuenta de cuál es la realidad y solucionar sus problemas.
Algo que me llegó mucho de cada uno de los relatos fue el modo en que se aborda el tema del maltrato dentro del matrimonio. No siempre se habla de maltrato físico ni se hace de una forma directa; también se habla de desprecio, de menosprecio, de palabras hirientes (con las que también se puede golpear haciendo mucho daño) y de hombres que muestran su verdadera cara tras años de relación. Eso sí, en todos los relatos en los que la premisa es esta resulta emocionante la solución a la que llegan las princesas oprimidas.
También hay historias como la de Jasmín, como dice la sinopsis, que da un golpe en la mesa tras la muerte de su padre para decidir sobre su futuro, antes de llegar al punto de Bella, Blancanieves o Nala.

No siempre los relatos te sacan una sonrisa ni tienen pinceladas de humor. Y hay que advertir, aunque quizá la temática lleven a equívoco, que no se trata de un libro para niños ni para niñas. Se trata de un libro para quienes fueron niños y niñas y ahora son adultos. Y quizá sea ese el mayor atractivo de esta antología: el hecho de que se trata de un libro con el que muchos podemos empatizar y que puede tocarnos muy hondo, según la crianza que hayamos recibido. Desde mi punto de vista, es como toda esta producción de material que busca ser un revival de los años ochenta, retrotrayéndonos a nuestra infancia... pero con un valor añadido impresionante.
Y, por qué no, si todavía quedan algunas de esas princesas, ojalá también las ayude a despertar del letargo y la pasividad.

Quisiera destacar lo mucho que me gustó el relato "Querido papá". De todos ellos, leer las cartas que Bella le va escribiendo a su padre desde el final de La Bella y la Bestia en adelante, fue lo que más me llegó de la antología. Es un relato muy bien trabajado, en el que se sugiere más que se cuenta, en el que se empatiza más que en ninguno con ese sentimiento de engaño, de dolor y de ruptura que experimenta la protagonista. Más aún, incluso con ese momento en el que Bella se da cuenta de que debe pasar a una posición activa y hacer algo no sólo para librarse de la Bestia el bestia con la que se ha casado y proteger a los suyos además.
Me ha encantado además el sabor de boca que deja "La manzana envenenada" (nunca mejor dicho), el último relato del libro. Se podría decir que su final es un resumen del sentimiento que impregna toda la obra.

Para concluir, me gustaría hacer hincapié en lo bien que encajan todos los relatos como conjunto, en lo bien que se lleva el hilo conductor y lo bien que Covadonga ha sabido llevar las emociones a lo largo de todas las páginas, no sólo en cada relato; además de lo sutil que resultan sus reflexiones sobre la situación que viven todas estas princesas. En ningún momento suelta su "manifiesto" ni se deja llevar por la emoción para expresar directamente lo que quiere contar, sino que deja que sea la propia historia, a modo de las antiguas fábulas y cuentos populares, el que se encargue por sí mismo de impregnar en el lector lo que nos quiere ilustrar.
Sin lugar a dudas, se trata de uno de los mejores libros que he leído este año y, me atrevería a decir, de premio.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Volvemos a la carga...

Siempre me prometí que no escribiría entradas de este tipo. No me gusta recibir la actualización de un blog en mi agregador de noticias con este tipo de textos en los que el autor se disculpa por haber dejado el blog parado durante meses, prometiendo a continuación que no ha estado parado y que pronto regresará a la actividad.
Pues bien, hoy me toca a mi tanto pedir disculpas como prometer que volveré a la actividad. En mi caso, debo reconocer que pasé por una etapa vital bastante compleja, con una o dos encrucijadas complicadas en el camino, dudas y nubarrones y un estado de salud bastante complejo. Sin embargo, me alegra pasar por alto y sin detalles todos esos inconvenientes para poder centrarme en decir que han pasado y que las cosas van a ser diferentes a partir de ahora.
Aunque Septiembre ha quedado ya dos meses atrás, hoy, 1 de Noviembre, es tan buen día como el 1 de Septiembre o el 1 de Enero para hacer balance del año y seguir adelante.

Quien me conoce sabe que como escritor estoy sufriendo una transformación notable. Empecé este blog con el título Desde el puerto.... allá por 2006, si no recuerdo mal, para ordenar ideas y lanzarme al blogging con intención de darme a conocer como escritor. En 2009, conocí el Steampunk y decidí lanzarme a ello como escritor. En 2011, Paulo y yo creamos la serie de antologías Ácronos. En 2012 publiqué mi primera novela Steampunk y organicé las sedes de EuroSteamCon de España... Y nada de eso se frenó hasta hoy.
A día de hoy, el Steampunk se ha asentado en mi vida. No ha desaparecido ni lo hará, pero ya no está siendo mi prioridad. Tengo la sensación de que mi labor al respecto está hecha, que ya he aportado mucho, ¡mucho!, y que es momento de centrarme más en mí mismo que en otros autores o aficionados al movimiento. Me he llegado a plantear la idea de cerrar este blog o de reinventarlo para que el Steampunk no sea su temática principal, pero, siendo sinceros, creo que este espacio, como mi cabeza, siempre será un Mundo Steampunk. Así pues, nada cambiará aquí más que el hecho de que buena parte de mi actividad como autor y profesional se diversificará en otros campos.

En cuanto a lo que sucedió este año, pues puedo decir que además de escritor soy bibliotecario. Eso es lo más destacable y lo que más orgulloso me hace sentir. Poco a poco voy cumpliendo objetivos vitales (muy poco a poco) y saliendo adelante con el plan establecido hace ya varios años. Me ajusto constantemente a las circunstancias, pero sigo adelante.
En cuanto a la literatura, he podido dar el salto a la publicación en inglés, no sólo como autor sino también como coordinador de antologías con mi relato The Story of your Heart (La historia de tu corazón), publicado en Steampunk Writers Around the World (Luna Press Publishing, 2017).
Por otro lado, también he logrado publicar en otras antologías con las que estoy muy contento, estoy preparando dos antologías como coordinador que, si toda va bien, irán saliendo a lo largo de 2018, y volveré a la carga con novelas nuevas.

Y, por supuesto, en casi todos esos proyectos futuros hay aires Steampunk. Así pues, nos paramos, respiramos, diversificamos y abarcamos, no más, sino otros contenidos... y volvemos a la carga.
  

jueves, 31 de agosto de 2017

La chica que oía canciones de Kurt Cobain, de Miguel Aguerralde

Hacía tiempo que no escribía una reseña y tenía ganas de volver a activar el blog. Llevo semanas dándole vueltas sin tiempo para dedicarle, pero sí sabía que lo haría con esta reseña. Porque La chica que oía canciones de Kurt Cobain es una novela que se me ha quedado en la cabeza desde que la leí, hace ya un par de meses.
Antes de nada, tengo que decir que decidí leer esta novela por dos motivos muy poderosos. Primero, porque llevo una temporada interesado en la relación de la música y la escritura, como lector y como escritor. Y, segundo, porque sigo con atención todo lo que escribe Miguel Aguerralde desde que conocí sus trabajos, en 2012. Dada su trayectoria, ver el lanzamiento de esta novela fue todo un acontecimiento. ¿Cómo resistirme a ver su estilo en este nuevo registro?
En novela, Aguerralde es ante todo un escritor de terrores y malos rollos, pero la editorial Siete Islas se dedica a «historias que emocionan», como ellos mismos dicen. Así pues, esta es la historia tras esta novela:

Seguro que tú también recuerdas la primavera del noventa y cuatro. Una época de amistad, de ilusiones, de los primeros amores y las decepciones más crueles. Y recordarás cómo el suicidio del líder de Nirvana sacudió el mundo de la música y lo truncó para siempre. Así fue también para mí, entonces veinte años más joven, y ahora quiero contarte cómo descubrí, entre tigretones, chicles de a duro, programas del ‘Un, dos, tres’ y a golpe de beso y guitarra, que la vida era mucho más que una partida de videojuego. Quiero contarte cómo irrumpió en mi vida y cómo cambió mi universo la chica que oía canciones de Kurt Cobain. Esta es la historia de cómo el primer amor pone patas arriba las piezas de nuestro tablero, de cómo la música alimenta nuestro corazón y de esos recuerdos que vuelven a visitarnos cuando menos lo esperamos.


Esta es una de esas historias que tanto nos están gustando ahora, de esas que cogen los años de nuestra infancia y juventud y los traen de nuevo a la mente, repasando lo que más nos gustaba de aquellos tiempos, lo que más rabia nos daba, lo «mítico», como decimos charlando. Y, de vez en cuando, te hace recordar cosas que creías olvidadas o tenías bloqueadas. Es una de esas historias que se lee como si se estuviese charlando en un bar con los amigos de aquella época, repasando todos esos recuerdos; esa es la sensación que se tiene al ir avanzando, en paralelo a la historia que nos cuenta.
Estoy seguro de que, si has crecido en los noventa, eres de EGB, de pandillas de amigos viviendo en la calle y yendo a los recreativos y escuchabas música en casete o en CD, esta novela te gustará.
En cuanto a la novela en sí, cuesta mucho no darse cuenta de que hay algo muy personal en ella. No quisiera meterme más allá de lo que Aguerralde ya ha hecho público, pero no me costaría creer que se trata de una novela autobiográfica, dado el nivel de detalle y el sentimiento impregnado en ella. Si no es así, Aguerralde ha sabido crear muy bien ese aspecto de los personajes. Si es así, de todos modos, lo ha hecho genial.
Sí añadiría algo, aunque como apreciación personal, por mi forma de ser y mi visión subjetiva: me quedaría tan sólo con la primera parte de la novela. Aunque me ha gustado la segunda, ya no vi en ella la carga y la profundidad que vi en la primera. Siento no poder explicarme, pero no quiero estropear la sorpresa a nadie. Simplemente, el poso de sentimiento, nostalgia, juventud y hasta misterio que me dejó la primera parte se me fue casi de un plumazo con la segunda, que se dedica más a la resolución del misterio que a desarrollar ese amor de verano. Es un final necesario y muy bueno, muy bien contado y muy bien trazado. A pesar de ello, me ha gustado mucho. Pero, qué le vamos a hacer… romántico que es uno.

En definitiva, una novela muy recomendable. Y, de nuevo como apreciación personal, lo leí con la sensación de que había disfrutado de la mejor novela de Miguel Aguerralde. De quitarse el sombrero y aplauso. Y apuntado como de lo mejor que llevo leído en este 2017.

viernes, 21 de julio de 2017

Steampunk Writers Around the World. Vol. 1

     Hace mucho tiempo desde la última vez que escribí aquí. La salud y las circunstancias personales me han tenido muy apartado, por causas ajenas a mi voluntad.
     Sin embargo, aquí estoy de nuevo, con energías renovadas y nuevos proyectos en marcha. Por no perder las buenas costumbres y no dejar de lado lo que en el pasado nos ha funcionado bien, he vuelto al steampunk hombro a hombro con Paulo César Ramírez.

     Quien sea asiduo de este espacio, sabrá de antemano en qué consiste el evento Steampunk Hands Around the World, creado por Kevin D. Steil. De aquella idea, como solemos hacer Paulo y yo, creamos un spin-off literario. Esta vez, tras nuestra experiencia adquirida coordinando Ácronos, no queríamos dejar pasar la oportunidad de dar un paso más en el steampunk literario.

Portada e ilustraciones de Jay Johnstone
     Así pues, tras un par de años de arduo trabajo, podemos anunciar que en Agosto saldrá a la venta la antología Steampunk Writers Around the World, editada por Luna Press Publishing. Agradecemos enormemente a Francesca T. Barbini la oportunidad de formar parte de la familia Luna Press. Estamos tan emocionados con esta antología como lo estábamos con nuestro primer Ácronos; aunque, en esta ocasión, con unos cuántos kilómetros de carretera a nuestra espalda.
     Para entendernos, esta antología es la equivalencia internacional de lo que en su día fue Ácronos 3. Son once visiones del steampunk provenientes de once culturas, países y personas con sus antecedentes.
     Poco a poco, en la web de Luna Press, vamos presentándonos Kevin D. Steil, Paulo C. Ramírez, Marcus R. Gilman, Ray Dean, Suna Dasi, César Santiváñez, Fábio Fernandes, Aníbal J. Rosario Planas, Milton Davis, Elaine Vilar Madruga, Petra Slováková y Josué Ramos.



     Si deseas saber más o adquirirlo en preventa, ya está disponible a través de la web. Se puede leer tanto en inglés como en español en el siguiente enlace:

Esperamos vuestras opiniones y reseñas y vuestros comentarios.
     Estamos deseando saber qué os parece el experimento.

lunes, 9 de enero de 2017

Tres pasos para mejorar tu 2017

Estamos empezando un nuevo año y, aunque para muchos de nosotros esto sucede entre agosto y septiembre, no podemos evitar que nos invada la sensación de que tenemos que revisar nuestros hábitos y ponernos a buscar nuevos propósitos, nuevas metas, nuevos retos...
Yo no me he resistido a ponerme con el reto Bradbury. Se supone que hay que escribir un relato por semana para tener cincuenta y dos en 2018, pero me conformaré con un mini-Bradbury: uno al mes, para doce relatos. También me he marcado ya la meta de leer cincuenta libros. Gracias al cambio de año, ya llevo uno, ejem... 
Por otro lado, más o menos relacionado con libros, también es hora de ponerse a revisar nuestras relaciones familiares, nuestro estado físico, el trabajo, los estudios; en fin, cualquier hábito que queramos adquirir… o dejar.
Empezar es fácil, cada año lo es durante los primeros días de enero. Pero ¿cómo continuar hacia el éxito?
Yo no soy un experto en mejorar hábitos, soy uno más metido en esta lucha, pero he pensado que sería buena idea compartir tres consejos que me están dando buenos resultados.

  • Identifica tus prioridades.

Si son más de uno o dos hábitos los que quieres cambiar, es importante que los pongas por escrito en una lista doble, con dos columnas: hábitos a adquirir y hábitos a dejar. Es importante descomponerlos en componentes más pequeños, llegando al máximo detalle. Quizá tengas un mente un hábito "principal", como estudiar cada día; pero normalmente eso implica acostarse y levantarse temprano, mantener un espacio adecuado, organizar asignaturas...
Una vez los tengas claros, márcales un orden de prioridades, ordénalos por importancia. Ten en cuenta que adquirir o abandonar ciertos hábitos puede ser un desencadenante o un apoyo para continuar con otros; ¡o al revés!, quizá comenzar por los que no debes te haga todo lo demás cuesta arriba y provoque que todo se desmorone.

Por último, es importante que no te lances a por todos ellos a la vez. Sólo conseguirás abrumarte y abandonar. El orden de prioridades te ayudará a saber por dónde empezar. Escoge uno o dos y céntrate en ellos, cuando lo hayas superado pasa a los siguientes.
Un consejo: si consigues combinar un hábito bueno y uno malo, de forma que las mismas acciones sirvan tanto para adquirir uno como para adquirir otro, ahorrarás tiempo y esfuerzos; por ejemplo, caminar más y ver menos televisión.

  • Piensa a largo plazo.

No te centres en cada pequeño paso como un éxito o un fracaso (si haces eso, céntrate sólo en los éxitos). Es importante que pienses a largo plazo, llevando un registro de tus avances. Establece en una agenda o un calendario los hábitos que debes adquirir y los avances que esperas. Marca tus tareas diarias y esfuérzate por marcar que lo has logrado. Si das con el calendario o la agenda correctos para ti y conviertes cada marca positiva en algo que te anime y te refuerce, aunque parezca una tontería, te ayudará a seguir adelante.
En mi caso, combino una agenda con toda la información que necesito con una app llamada HabitBull. Si te enganchas a una app este año, que sea a esta; desde que la conozco la uso a diario y se me abrió el cielo. Puedes crear una lista de hábitos, positivos o negativos, y marcar a lo largo del calendario si has logrado tus objetivos o no. La propia app te muestra tus avances convertidos en gráficas y porcentajes y te motiva cada vez que logras rachas positivas. Además, permite exportar los resultados. Échale un ojo. ¡Es alucinante!



  • Actualízate.

Algo muy, muy importante es tener en cuenta que quizá los planes que hagas en enero no sean tan realistas como pensabas. Quizá sí lo son, pero tus circunstancias cambien a lo largo del año y las cosas se pongan difíciles. Pero no conseguirlo no quiere decir necesariamente que estés fracasando. Si tus resultados no son como esperabas, no desistas; analízalos. Por eso es importante pensar a largo plazo y llevar registros de tus avances. Quizá veas dónde está el fallo y tengas que actualizar tus metas. Por ejemplo, quizá en enero pensabas hacer ejercicio todos los días, y lo llevas bien hasta marzo, pero entonces consigues un trabajo que te hace bajar el ritmo en marzo, abril y mayo. Quizá sea el momento de actualizar tu meta al respecto, dadas las circunstancias. No es un fracaso. Saber adaptarse a los cambios también es parte del éxito.

Así que no desistas si ves que no lo logras. Analiza la situación, piensa a largo plazo y actualízate siempre que lo necesites.
Sea lo que sea que necesites o quieras eliminar, adquirir o cambiar; ¡ánimo!

viernes, 4 de noviembre de 2016

News: Steampunk Writers Around the World

A few years ago, Kevin D. Steil, also known as Airship Ambassador sent me an email with a curious idea. He said it could be awesome… or a crazy idea. We talked about it and worked on it… and we created Steampunk Hands Around the World, an annual digital event made by Steampunks and fans from all the globe. Thanks to that idea, we knew wonderful people from here to the other side of the world: USA, Mexico, India, New Zealand, Japan, South Korea, South Africa…
My friend Paulo C. Ramírez, co-editor of the series of Spanish anthologies “Acronos” was one of the Steampunks who didn’t doubt to join the project. And some of those people that we met were writers, too. So, Paulo and I, as editors of anthologies, we thought: “We’ve met a lot of wonderful authors from all over the world. Why we didn’t edit an anthology with some of them? It could be awesome!”

It’s been a long time since we started to work on it: “Steampunk Writers Around the World – Vol. I”. It was not easy. It was hard and it hurt sometimes. Honestly, I even thought that we couldn't do it once or twice. But it was awesome!





And it awesome! We did it! We joined 11 authors with stories from the History of Puerto Rico, Spain, Mexico, Cuba, Brazil, Peru, the Kingdom of Hawaii, Germany, Czech Republic, India and Mali. And it will be released soon… It will be published by the Scottish publisher house Luna Press Publishing.
Stay tuned and visit the link below to know more about the project:
http://www.lunapresspublishing.com/

Spread the word!






viernes, 12 de agosto de 2016

El noséquépunk o la maldición de las etiquetas

Ahora que el último número de la serie de antologías Ácronos ha salido a la luz, es curioso ver cómo la gente reacciona ante las diferencias entre los cuatro números y cómo están gustando. Como hemos dicho siempre los coordinadores (Paulo César Ramírez y yo), hay una clara evolución desde el primer Ácronos hasta el cuarto, una evolución que refleja cómo el movimiento ha ido evolucionando a lo largo de los años desde una perspectiva internacional. Los coordinadores siempre dijimos que nos gustaría abrirnos a la evolución global del steampunk y reflejarla en antologías. Así, mientras el primer número es un steampunk de base, el cuarto acaba por convertirse en una amalgama —un poco loca— de desarrollos del steampunk que se mueve entre el retrofuturismo, el futuro retro, el punk, la ecología y una enorme variedad de mundos.

De los Ácronos 3 y 4 estamos muy orgullosos porque han seguido la estela de varias antologías que leímos con admiración en el momento de su lanzamiento con ojos de «queremos hacer algo así». Las más representativas fueron Steampunk World, de Sarah Hans; The Sea Is Ours: Tales from Steampunk Southeast Asia, de Jaymee Goh y Joyce Chng y Shanghai Steam, de Ace Jordyn, Calvin D. Jim y Renée Bennett. (Como curiosidad, si Ácronos hubiese seguido adelante, seguramente nos habríamos propuesto darle mayor importancia a los cuentos Wuxia al estilo de Shanghai Steam o nos habríamos lanzado a dar a conocer manifestaciones culturales como el Zef o el afrofuturismo que cultivan autores como Milton Davis, que pronto sacará su Dieselfunk Anthology.). 
Sin embargo, el hecho de que en España el steampunk esté tomando su propio camino —lo cual, creo yo, es algo muy bueno— ha hecho que mucha gente se sienta confundida o extrañada cuando entra a leer esta serie de antologías.
Vamos a repasar una serie de preguntas que surgen en ocasiones y que, con mayor o menor acierto, hemos intentado responder en los prólogos de cada uno de los tomos.

Etiquetas, etiquetas, etiquetas… ¿Por qué inventáis tantas etiquetas?
Sí, eso es. Con todas las preguntas que implica esa palabra: etiquetas. ¿Por qué tantas etiquetas? Es una locura ver que hay una etiqueta por libro o por persona, como si cada uno se inventase un género para su relato. Desde luego, no estoy para nada de acuerdo con ello y me parece una locura y una tontería soberana.
Quizá nuestro mayor error haya sido publicar Ácronos dando a conocer tantas etiquetas —aunque, para ser sinceros, cuando digo tantas me refiero a cinco: el propio steampunk, steamgoth, dieselpunk, clockpunk y greenpunk—.
Antes de nada, parémonos a pensar por un momento por qué cuando el steampunk se diversifica en utópico, distópico, apocalíptico, postapocalíptico… no genera una etiqueta. Porque sigue siendo un retrofuturismo basado en la Época Victoriana. Puedes escribir sobre un mundo utópico creado por el Imperio Británico en su máximo esplendor, puede ser la distopía que impone su modo de vida en una colonia de ultramar, o pueden ser los estragos —o post-estragos— causados por el desmedido uso de la tecnología a vapor. Pero siempre te basarás en la Época Victoriana o el siglo XIX como punto de partida. Ese es su principal atractivo. Lo suyo sería llamarlos utopía steampunk, distopía steampunk, etc. Y así no nos volvemos locos. (Aunque todavía habrá gente que se queje de que a la ciencia ficción le sobran etiquetas).
Pero ¿qué pasa si queremos escribir retrofuturismo un poco antes o un poco después? ¿Y si nos vamos al Renacimiento o a el período de entreguerras, tras la I Guerra Mundial? Es en ese caso, surgen términos como clockpunk o dieselpunk. Si bien es verdad que no son palabras para usar fuera de contexto, ya que no suenan nada bien fuera del argot del movimiento steampunk, dentro del movimiento son de gran ayuda. Prefiero escribir a un autor para decirle si me puede enviar un relato clockpunk antes que tener que explicarle lo que ando buscando.
Sea como sea, si no estás muy puesto en el steampunk y quieres disfrutarlo sin comerte el tarro, no te pierdes nada por no entenderlas.

Entonces, ¿por qué no usáis la palabra retrofuturismo y os dejáis de tanto noséquépunk?
Buena idea. Quien me conoce sabe que no soy muy partidario de sumar X + punk cada dos por tres. No dejo de decirlo una y otra vez tanto en persona como en este espacio; pero a poco que te metas en el steampunk, te darás cuenta de que retrofuturismo es una palabra tan adecuada como lo es steampunk. Es decir, no siempre sirve.
Steampunk te limita a Época Victoriana; retrofuturismo te limita a reinventar pasados. ¿Y si un relato reinventa un futuro? ¿Y si un relato es un futuro retro?
Quizá deberíamos habernos quedado cortos llamándole Ácronos. Antología Punk; pero daríamos lugar a equívocos. En ese caso, para ser puristas y más correctos deberíamos haber propuesto el título Ácronos. Antología Steampunk, retrofuturista, de futuros retro y de relatos de punk en casi todas sus vertientes.  Y, admitámoslo, no habríamos vendido ni un ejemplar.
Es por eso que, de forma tácita, siempre se mantuvo la palabra steampunk como el comodín que lo engloba todo, para referirse a todas estas manifestaciones de un mismo espíritu. ¿O acaso no sucede lo mismo con el término «ciencia ficción»? Personalmente, diría que pocos —si acaso alguno— de mis relatos catalogados y reconocidos como ciencia ficción por gente mejor que yo tienen algo de ciencia.
Así pues, ¿etiquetas? Desde luego, no en exceso, sin abusar; pero tampoco me parece correcto eliminarlas para que reine la anarquía. No olvidemos que el propio Kevin W. Jeter se vio obligado a improvisar la palabra steampunk sobre la marcha para conseguir explicarle a su editor de qué trataban La máquina diferencial, Las puertas de Anubis y Homúnculo.

Ya, ¿y el greenpunk? Tú que no parabas de decir que el greenpunk no era un retrofuturismo y acabaste metiendo esa etiqueta en Ácronos 4... y la metiste en tu última novela.
Sí, es verdad, dije que el greenpunk no es un retrofuturismo; y me reafirmo en que no lo es. De hecho, en el siguiente vídeo se ve como respuesta categórica entre los minutos 35 y 37 (además de una explicación sencilla de por qué no me parece bien poner límites al steampunk):


Quizá en algún momento me haya equivocado simplificando en llamarlo “subgénero” o “género” cuando tampoco es eso. (Igual que el steampunk o el ciberpunk tampoco lo son). El greenpunk no es más que un espíritu dentro de un relato, una forma de pensar ecologista con un punto que va más allá de solo el amor por la naturaleza. De ahí que se le haya metido en el saco de los punk (punk entendido como contracultural, no como un sufijo que ha perdido su significado). Y, por supuesto, no es solo literatura.
¿Por qué, entonces, se le confunde con un retrofuturismo?
Cuando se creó, Matt Staggs quiso “arrastrar” consigo a la legión de seguidores del steampunk y por eso, con mayor o menor éxito, provocó que el greenpunk se confundiese con el steampunk y el resto de retrofuturismos. Por eso, el greenpunk se puede ver en innumerables ocasiones entremezclado con el steampunk. Pero esperar que siempre sea así es un error. El greenpunk, según Matt Staggs, y según la comunidad en general, va más allá del steampunk.
Por ejemplo, mi novela Páramos lejanos (Kelonia, 2015) hace un guiño al steampunk en sus primeras páginas, pero enseguida lo deja atrás para volverse puramente Greenpunk. Pero no hay retrofuturismo más que en cincuenta páginas.

En resumen, las antologías Ácronos, como el resto de la producción steampunk utilizan el término steampunk —o, en otros casos, retrofuturismo— para englobar una enorme variedad de épocas, temas, ambientaciones… que no caben bajo un solo término. Reitero, ¿no es acaso lo que le sucede a la ciencia ficción en general?
¿O es que alguien siente que el término “ciencia ficción” es el mejor término para todos aquellos trabajos para los que usamos esa etiqueta? Si alguien lo piensa, le recomiendo que se lo replantee tras leer, por ejemplo, ciertos capítulos de Teoría de la literatura de ciencia ficción, de Fernando Ángel Moreno (Sportula, 2013).

Para saber más sobre greenpunk, tanto dentro como fuera de la literatura: